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Diario Córdoba

Manuel Piedrahíta

Aquella Europa que yo conocí

Cuando en julio de 1954 llegué a Hendaya, camino de Londres con etapa previa en París, pensé: «Ya estoy en Europa». No era cierto porque geográficamente España pertenecía a Europa; sin embargo, aún no era un país democrático. Instintivamente, lo político prevalecía en mí sobre lo geográfico. Europa era para mí la democracia. La recuerdo tanto en el Louvre de París como en la Galería Nacional de Londres, representada por una mujer. El pasado día 9 se celebró el Día de Europa en conmemoración de la Declaración de Schumann (1950) sobre la paz y la Unidad de Europa ya superada la II Guerra Mundial. Hoy me pregunto: ¿tenemos los españoles conciencia de que somos europeos? Yo la tuve cuando don Juan Carlos fue elegido Rey de España tras la muerte de Franco. Ser europeo era ser demócrata como lo eran los alemanes, los franceses, los italianos, etcétera. Conviene recordar que, a lo largo de la Historia, España ha sido tan europea como tantas otras naciones, pero sin continuidad. En el siglo XVI España se cerró a Europa y esta hizo lo mismo con España. La España de los Austrias se cierra a Europa por el temor al protestantismo. Entre 1500 y 1700, España fue, en palabras de Hippolyte Taine, el país más interesante de Europa. En España nunca hubo un sanguinario Enrique VIII y el Terror fue una invención de la Revolución francesa. Desde Bonn fui a Bruselas para investigar en el archivo de la sede de la Unión Europea. En una película aparecía el ministro de Comercio, Alberto Ullastres, entrando en la sede. Fue el ministro de un Gobierno de Franco quien primero inició relaciones con el Mercado Común.

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