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Diario Córdoba

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FORO ROMANO

Manuel Fernández

El sabor de la cerveza y la religiosidad del convento

Te das cuenta al final que parte de la vida es una feliz celebración de acontecimientos familiares, de amigos y también profesionales

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La Córdoba de los patios es un sueño que te permite conectar el sabor de una cerveza con la religiosidad de un convento de clausura a través de una pantalla donde se reproducen las mejores fantasías del verano. Estoy en el cine Fuenseca donde la belleza de la Alhambra se ha transformado en sabor y ha cambiado la fisonomía de un cine de verano por un espacio donde tú mismo te fabricas los sueños porque el proyector está apagado. La pantalla me es tan familiar como la terraza de mi piso y por eso no tengo dificultad en salir del cine a la calle Juan Rufo, bajar por Arenales y meterme en el convento de Santa Marta, una especie de epopeya de cuya narración tenemos que ser autores. Entrar en el convento de clausura más antiguo de la ciudad, cuyo arquitecto fue Hernán Ruiz I, es el arte de combinar el silencio de la belleza de las flores con la trascendencia que nos insinúa su arquitectura, que quiere poner en oración a la fiesta con los cielos.

Entras a la hora de las vísperas y el sol, acorde con el momento, va decayendo sobre las plantas de los arriates que parece que van cambiando sus colores verdes y rojos por el casi oscuro de las completas, el tiempo del descanso donde mirar a Dios en sueños. Aparte de todos estos pensamientos propios de la trascendencia el convento te ofrece tantos episodios de belleza que la fiesta de los patios ha incorporado a su doméstica esencia ese espacio íntimo donde el ser humano quiere encontrar los porqués de su existencia. Por eso las flores en este patio del convento de Santa Marta se han convertido en una especie de explicación del mundo protagonizada por la belleza, los colores y los olores. Dejamos quizá el sitio con más historia íntima de Córdoba y entramos en Pedro Fernández, 6 --Premio del Botánico a la planta singular--, donde el libro de Paco Solano Márquez (mi director en aquel auténtico periódico La Voz de Córdoba de comienzos de la democracia), Córdoba es patio, luce con el todavía esplendor del papel, en ese deseado concierto de flores y letras que los catalanes suelen convocar todos los 23 de abril.

Vamos buscando el patio de la en su día concejala del PSA en los gobiernos de Julio Anguita 1979-1983, 1983-1987, Cristina Bendala, porque además de atracción y belleza, en esta Plaza de las Tazas estaba el local de una asociación flamenca donde estuve tomando unas copas con el entonces director del diario CÓRDOBA, Manuel Gómez Cardeña, la noche en que nació mi hija, en 1986, poco antes de tomar la dirección Antonio Ramos Espejo, creo que el día después a haber celebrado en las afueras de Reina Sofía el nacimiento con Paco Luis Córdoba, también director del Diario CÓRDOBA en su día. Te das cuenta al final que parte de la vida es una feliz celebración de acontecimientos familiares, de amigos y también profesionales.

Este año no hemos podido subir a la terraza del patio Plaza de las Tazas, 11, desde donde se veía Córdoba en sus alturas, porque estaba cerrado. Lo suplimos con la imaginación, uno de los componentes esenciales del ser humano. La que le ponemos, desde el Realejo, a la calle Encarnación Agustina, que siempre nos ha atraído por ser la primera sede de la Veterinaria, en cuyo colegio oficial recibió mi amigo Rafael de la Haba el premio periodístico Tarik de Imperio el pasado martes. En la plaza del convento de Regina, donde al parecer el Ayuntamiento quiere hacer un Orive 2, nos paramos a leer la placa que firman en marzo de 2012 la Asociación Andaluza de Historia de la Veterinaria y el Consejo Social de la Universidad de Córdoba con motivo de la celebración del Año Mundial Veterinario: “En el año de 1847 se estableció en este lugar, antiguo Convento de la Encarnación Agustina, la escuela de Veterinaria de Córdoba, primera institución que alcanzara el rango académico universitario en nuestra ciudad”. Nos vamos para Isabel II, 1, un patio que ha inspirado a pintores, cuya calle desemboca en Alfonso XII por la plazuela de San Eloy al haber cortado ya para la historia una “casa de paso” que desembocaba en ese espacio –el cine Andalucía, cuyas carteleras impactaron mi primera juventud-- y que sus vecinos te ofrecían con gusto. El nuevo Círculo Cultural Juan XXIII, cerca de la plaza del Vizconde de Miranda, y el patio de La Palma 3, con su buganvilla, despide esta ruta de patios entre el cielo y la tierra, que empezó conectando el sabor de una cerveza con la religiosidad de un convento.

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