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Diario Córdoba

Carmen Galán Soldevilla

TRIBUNA ABIERTA

Carmen Galán Soldevilla

Las plantas, protagonistas del mes de mayo

Algo de historia e interpretación sobre las especies de uso más tradicional en Córdoba

El mayo cordobés, un mes donde van sucediendo fiestas tradicionales, tiene siempre como protagonistas a las plantas, y con ellas a sus flores. En esta ocasión me voy a permitir presentar a dos de las plantas de uso más tradicional en estas fiestas: el clavel o clavellina, sobre todo en las Cruces de Mayo, y el geranio y la gitanilla, en la Fiesta de los Patios de Córdoba.

El clavel pertenece al género ‘Dianthus’ (del griego «díos»: divino y «anthos»: flor). Este género cuenta con numerosas especies propias del clima mediterráneo, formando parte las especies silvestres en algunos ecosistemas de nuestro paisaje natural. Algunas de ellas, por otro lado, han sido cultivadas y seleccionadas hortícolamente, dando lugar a un sinnúmero de variedades y formas, siendo muy frecuentes en la flora ornamental. De todas las especies cultivadas, es ‘Duanthus caryophyllus’ (del griego «karya»: nogal y «phyllon»: hoja), la de uso más común por su variabilidad cromática y su aroma que recuerda al de las hojas de nogal. Esta especie es también conocida como «flor divina», «flor del amor», «flor de los dioses», en este caso por la belleza de sus flores de diferente colorido. Según estudios recientes, el clavel ha formado parte de la flora en nuestros patios desde el Renacimiento, cuando comenzó un mayor interés por la flora ornamental no utilitaria en modelo de jardín renacentista. Sin embargo, su origen como cultivo de flor cortada data de mediados del siglo XIX, surgiendo a partir de entonces distintas variedades de claveles que destacaban por la diversidad de sus flores en tamaño y colorido.

Los geranios y gitanillas son hoy en día las plantas más tradicionales de los Patios de Córdoba, así como de otros espacios abiertos, como rejas y balcones. Tanto geranios como gitanillas pertenecen al género ‘Pelargonium’ (del griego «pelargós»: cigüeña, por la forma de su fruto). Este género se incluye en la misma familia botánica que los géneros ‘Geranium’ y ‘Erodium’, estos últimos con numerosas especies silvestres que son comunes en nuestro entorno. Sin embargo, ‘Pelargonium’ es originario de un área muy restringida de Sudáfrica, habiendo sido introducida en Europa a principios del siglo XVIII, gracias a las expediciones de los boticarios holandeses. En España comenzó a cultivarse a principios del siglo XIX, siendo la primera referencia en estado subespontáneo en las Islas Canarias, ya entrado el siglo XX. En la actualidad, contamos con numerosas nuevas variedades y razas que han surgido a través de procesos de hibridación y selección artificial, y que se cultivan para nuestros patios, como la gitanilla, el ‘pelargonio’ de olor, el geranio enano, geranio oloroso, entre otros. En los ‘Patuos de Córdoba’, guía publicada por Escudero Mestanza para el periodo 2010-2015, los geranios y gitanillas aparecen citados en el 32% y el 50% de los patios. Las siguientes plantas más nombradas coinciden en solo un 13% de ellos, poniendo en evidencia la alta presencia de ‘Pelargonium’ en nuestros patios. La actual diversidad de variedades en este género, además de la presencia de otras tantas especies, ofrece un ambiente agradable, de gran colorido, aroma y frescor. Un ambiente que han compartido estos días los vecinos con nosotros, abriendo sus puertas con gran generosidad, voluntariado e ilusión.

** Catedrática de Botánica de la Universidad de Córdoba

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