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Diario Córdoba

Manuel Balsera

TRIBUNA ABIERTA

Manuel Balsera

Los jóvenes

Siempre hablamos de los actuales jóvenes como esa generación perdida, poco luchadora, consumista en exceso, ociosa, pasota y sin implicación suficiente en el devenir político y social de este país. Pero seríamos injustos, si no decimos toda la verdad y los avatares pasados por ellos. Los jóvenes de estos últimos años, fueron, en su mayoría, los que se rebelaron en ese 15M (que tanta ilusión despertó hace menos de una década) contra las políticas de recortes de libertades, de derechos y también en materia laboral y económica. Basta acudir a las imágenes de esos años en las calles plazas y acampadas de España, para refrescarnos un poco la memoria y ver como fueron centenares de miles, los jóvenes que estaban a la cabeza de toda esas movilizaciones de entonces. Esa generación que, por otra parte, ha tenido que pasar por tres crisis consecutivas, como son la económica de 2008-2015 --que llevó a decenas de miles de jóvenes al desempleo y a muhos a una emigración casi obligatoria--; luego dos años de pandemia del covid y en la actualidad la crisis derivada por la guerra de Ucrania. Además, Podemos, que fue el partido que nucleó en mayor medida a muchos de esos jóvenes, en cuanto llegó a tener un claro éxito electoral, sufrió el asedio con muy malas artes de todos los poderes, ocultos o no, del Estado, ya fueran públicos o privados y todo eso a la vez, pues no podían admitir precisamente esa «revolución» cuasi juvenil que se estaba dando y que aún pervive dentro en las instituciones como es hoy Unidas Podemos. Gran parte de la prensa radio, TV, el poder judicial, la iglesia, la banca, el Ibex... etc. no podían admitir, ni sobre todo permitir, ese acceso a lo público de personas bien formadas, pero de izquierdas... y jóvenes.

Esto nunca se había conocido antes, posiblemente porque el bipartidismo de casi cuarenta años se encontraba a gusto y placenteramente, con un régimen de alternancia que le resultaba cómodo, a esos poderes en la sombra y paradójicamente al margen, del alto nivel de corrupción imperante durante ese periodo de tiempo conocido como «transición «y que posteriormente derivó en otro, que yo lo catalogaría como «periodo narcoacomodaticio»... por parte de casi todo el mundo (sálvese quien pueda)

Ante todo este panorama, una vez hecha «la criba» (Iglesias, Rodríguez, intento con Garzón y con Errejón... etc.) desde ese monstruo que lo destroza todo y pasados algunos por la trituradora de ese poder omnimodo, es lógico, que a muchos jóvenes desencantados de este sistema político, se les pueda ver hoy como gente distante y retraída de todo lo que suene a colectivo y se centren ahora más en su propia supervivencia personal.

Aunque con algunos avances en estos dos últimos años, creo que, por supuesto, siempre estarán con esos poderes en contra, que ya no se ocultan y actúan a la luz del día y sin pudor, se les puede y debe plantar cara y aún queda tiempo para hacer políticas activas de viviendas, educación, becas, formación empleo... etc. que satisfagan los ya raquíticos e históricos niveles de falta de leyes e incentivos para ese gran número de personas, que por otro lado, se dice siempre --pero no se hace nada-- que son el futuro de nuestro país. Sin ellos, sin su participación, todo seguirá igual o peor.

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