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Diario Córdoba

Manuel Muñoz Rojo

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Manuel Muñoz Rojo

Arte y artefacto

Estar adornado y bendecido por el arte provoca en nosotros, pobres mortales, verdadera admiración. Hombres y mujeres virtuosos de las Bellas Artes, que desde muy niños descubren el don de la creación artística. A muchas de estas personas hemos tenido la oportunidad de conocer desde sus inicios, cuando dieron sus primeros pasos en pintar un lienzo, esculpir una talla divina, configurar con las manos desde una pella a un ánfora globular, bordar con ingenio figuras geométricas que plasman una veneración, expresar el rostro humano, descubrirnos sensaciones plásticas que provocan emociones solo en la contemplación.

Y cada artista tiene su genio, su alma y su drama, su pasión y sus misterios. Y reunir a muchos en un espacio creativo y expositivo es una auténtica suerte generacional. Unir en el tiempo a Joaquín de Alba con sus caricaturas de sorprendente crítica política en Estados Unidos, con el grito rebelde de Pepe Morales a las obras pictóricas de nombres consagrados a jóvenes pintores de técnicas y estilos tan diferentes, como María José Luque, Maruchi, Rafi García, Paco Escribano, Mari Carmen Vázquez, las Úrsula, madre e hija, Manuel Antonio Muñoz, Irene García, Miguel Caro... todos invitan al entendimiento y admiración. Y los pinceles callados de la inolvidable Alicia González vuelven cargados de humanidad. Manuel Jacob Quero, transmite el alma del cardenal Portocarrero en un soberbio busto de su eminencia; como lo hace Francisco Manuel Selfa en el rostro dolorido de su Ecce Homo, y José Durán le saca a la madera un capote y una montera. Lo bello se vuelve sutil en los bordados de Araceli González, en los diseños de Óscar Ruiz o en la alta bisutería de Dublos. Y la imaginación de Pepe Lora le da vida y alma al barro. Todos se han unido en Arte y Talento.

Pero, otros se unen para destruir en acciones vandálicas concertadas. Un terrorismo urbano organizado y despreciable que saca de raíces árboles sembrados por niños. Individuos sin alma y afecto capaces de romper luminarias, bancadas, señalética, jardines, fuentes, miradores... son innumerables bienes públicos, que nos enerva tanto odio a la comunidad. En el reparto de los dones, a unos les tocó arte vital y a otros, artefacto mortal.

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