Kiosco Diario Córdoba

Diario Córdoba

Miguel Aguilar

LA VIDA POR ESCRITO

Miguel Aguilar

Con todas las armas

«La información, aparte de un derecho, es hoy en día un arma aún más potente que todas esas. Hay que cuidarla»

Cuando empezó la invasión de Ucrania, la tan largamente preparada a la vez que negada invasión rusa de Ucrania, intenté obtener una visión desde el otro lado a través de diversos medios de comunicación rusos. Aparte de Rusia Today y Sputnik, consulté a diario la prensa digital: Komsomolskaya Pravda, Izvestia, Ria Novosti, Argumenty i Fakty, Novaya Gazeta y Meduza, tanto medios progurbenamentales o controlados por el Kremlin, como también prensa crítica e independiente.

En cuestión de dos o tres días pude comprobar por mis propios ojos la diferencia entre un país libre y democrático y el que no lo es. El regulador ruso de las comunica-ciones, Roskomnadzor, decidió cortar el acceso de los rusos a los medios libres de In-ternet y controlar la información en todos los medios rusos haciendo uso de una ley que prohíbe cualquier opinión o información que suponga una amenaza para Rusia o contradiga la versión oficial de lo que ocurre en Ucrania bajo la «Operación Especial». Al principio, algunos medios intentaron superar la censura usando un discurso ambiguo con textos escritos casi en clave, y haciendo referencia constante a la obligación de atenerse a las estrictas «normas de estilo2 impuestas por el Kremlin. Pero poco a poco la prensa libre fue cediendo hasta cerrar. Tal es el caso de Novaya Gazeta, un diario dirigido por el Premio Nobel de la Paz Dimitri Murátov y apoyado desde su fundación por el expresidente y artífice de la Perestroika Mijail Gorbachov. El único medio que sobrevive es Meduza, porque tiene su sitio web fuera de Rusia, en el dominio (.io), correspondiente al Territorio Británico del Océano Índico. En Meduza se pueden encontrar titulares como «Dos meses de terrorismo, una información desde Jersón, donde los invasores rusos están preparando un falso referéndum».

En el mundo libre tardamos un tiempo en entender la situación y reconocer que medios como Rusia Today y Sputnik son básicamente las armas del Kremlin para influir en la opinión pública de Occidente, lograr minar su estabilidad y favorecer la política de Rusia. Aún se oye la amarga queja de esos puristas de la libertad de expresión, los mismos que en un descabellado ejercicio de buenismo siempre intentan poner por encima de todo los derechos y libertades individuales, sin cuestión alguna, independientemente del contexto social y del necesario imperio de una ley de todos y para todos que preserve la convivencia.

Los terroristas, los delincuentes profesionales, los piratas, los dictadores, los in-dependentistas golpistas que se pasan la Constitución por el forro y juran que lo volverán a hacer, todos ellos se aprovechan y hacen uso espurio de su libertad y de sus derechos fundamentales contra la libertad y los propios derechos fundamentales de las personas decentes. Eso se sabe a ciencia cierta. Por eso, un estado democrático sin complejos debe ser capaz de desarrollar herramientas para protegerse, para protegernos a esta mayoría que de verdad creemos en la democracia y la convivencia. Y debe poder usarlas cuando es necesario. No solo son armas los rifles, ametralladoras, tanques, cazas, drones y misiles. La información, aparte de un derecho, es hoy en día un arma aún más potente que todas esas. Los dictadores controlan y restringen la información. Las sociedades libres no pueden simplemente dejar que la información fluya a su aire ignorando las amenazas de los malos. La información hay que cuidarla. Tanto como hay que cuidar un ejército en tiempos de paz por si hiciera falta, aunque no lo queramos. Porque el mundo está lleno de listos que cultivan la maldad y se regodean con ella. Admitámoslo y no seamos excesivamente ingenuos.

Luchemos por nuestra libertad con todas las armas que tengamos al alcance. Porque, como dice Paulo Coelho en El Alquimista, «Lo que sucede una vez puede que no vuelva a suceder jamás, pero lo que ha ocurrido dos veces es muy probable que ocurra una tercera».

** Profesor de la UCO

Compartir el artículo

stats