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Diario Córdoba

Rosa Luque

ENTRE VISILLOS

Rosa Luque

Días como los de antes

Entre copas y citas librescas, la normalidad se afana por volver a la vida

Adiós mascarillas, hola normalidad. Todavía con precauciones y miedo a la recaída, todo recupera su pulso tras dos larguísimos años de angustia pandémica. Una buena razón para que regresen las sonrisas a los rostros, ahora visibles de nuevo, y la alegría a los ánimos si uno se concede un respiro y no piensa en la guerra que se libra en la otra esquina de Europa bajo amenaza de ataques nucleares y conflicto mundial ni en la ruina económica que cerca al continente. Pero estamos a las puertas de mayo, el mes señalado en el calendario cordobés con colores de fiesta, y mejor no pensar en cosas feas. Nos lo tenemos ganado. Como en un pacto tácito, por nuestra salud mental y la del bolsillo, tan maltratadas por el covid, finjamos que la vida vuelve a ser bella, que la vida sigue igual. Y eso en Córdoba por estas fechas de abril equivale a cata de vinos –feliz y multitudinariamente celebrada entre copas y buenos deseos-; la romería de Santo Domingo, pregonada con brillantez por José Cosano; las cruces que desde hoy animarán todo el fin de semana y por supuesto libros. En armónica convivencia con brindis, flores y lluvia –componente inseparable de cualquier cita libresca-, la Feria del Libro ha tomado el bulevar del Gran Capitán con el mismo brío previo a la invasión de las letras electrónicas, ahora dicen que estancadas, y a la posterior del virus asesino, que se la cargó como todo lo demás.

Pero la celebración literaria traspasa el recinto de las casetas. De hecho, dos de sus acontecimientos más significativos –de significado trascendente, más allá de los espacios informativos- han brotado fuera del bulevar, aunque no lejos. El primero, dicho sea cronológicamente, es la exposición de fondos documentales de la Real Academia de Córdoba que, con motivo de cumplir un siglo su Boletín, se exhibe hasta el 20 de mayo en el Rectorado de la UCO. Comisariada por María José Porro al frente de un equipo mixto de Academia y Universidad –su biblioteca conserva temporalmente la de la institución bicentenaria hasta que pueda volver a su casa de Ambrosio de Morales-, se trata de una muestra singular con el mimo y el aroma de otros tiempos. Diez vitrinas guardan una cuidadosa selección de los más antiguos números del BRAC, libros de actas y primeras nóminas de académicos, manuscritos y en general un material no expuesto hasta ahora que da idea de la voluntad investigadora de la Academia en todas las vertientes del saber. Un patrimonio escrito que es pura historia de Córdoba y que, gracias a la catalogación digital realizada en los últimos años, está a disposición de estudiosos de cualquier parte del mundo.

Otro hecho destacado se unió ayer tarde a la amplia programación de actos que desarrolla la Feria del Libro y fue la presentación en Cajasol de un monográfico definitivo sobre Pablo García Baena elaborado por ‘Ánfora Nova’. Se trata de una auténtica joya literaria, como todas las salidas de esta revista ruteña y de la editorial del mismo nombre, que vio la luz el pasado año con motivo del centenario del poeta, aunque las restricciones sanitarias habían impedido una presentación en sociedad como la publicación se merecía. Más de una veintena de textos de reputados especialistas junto a inéditos, un amplio epistolario –hay cartas del propio Pablo con su bonita letra temblona que son un poema en sí- y numerosas fotografías configuran una edición de lujo que es un regalo para los sentidos. Y un ejemplo más de la maestría de José María Molina Caballero, apasionado escritor y alma perseverante de una revista literaria sin fronteras que ya ha cumplido 33 años. Todo un récord y un motivo más de celebración en estos días como los de antes.

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