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Diario Córdoba

Carmen Lumbierres

EL TRIÁNGULO

Carmen Lumbierres

Bajar impuestos

Ya hay un nuevo eje de confrontación gobierno y oposición, y ahora sí están alineados Feijóo y Ayuso, menos impuestos, más calidad de servicios. Hablar de subir o bajar los impuestos en general nos lleva a los debates simplificadores de siempre, en lugar de acometer la reforma fiscal que hasta el FMI nos está solicitando. Un objetivo que comparte el organismo internacional con la OCDE para evitar que se sigan desgastando las bases fiscales del país y se ponga en riesgo el gasto social.

Con las arcas públicas exhaustas después de la crisis pandémica e hipotecadas en el futuro próximo por el gran endeudamiento que tuvieron que acometer para evitar el derrumbe de la economía, se necesita abordar ya los desafíos que aseguren ingresos, reduzcan desigualdades en un entorno hostil con la gran movilidad de los grandes capitales, la evasión y la elusión fiscal. Pero de esa reforma no habla el PP para frenar la inflación, cuando habla de reducir el IRPF o de los impuestos de sucesiones y patrimonio, de gestión autonómica, por cierto.

En España hay un verdadero agujero fiscal por el que no pagan debidamente los que más ganan o los que más tienen, que a veces son cosas distintas. Lo que se traduce en más carga fiscal para muchos trabajadores, autónomos y la mayoría de empresarios. El 1% de la población más rica del mundo, que aglutina el 40% de la riqueza, evade el 25% de sus ingresos usando estructuras en paraísos fiscales. La ausencia de colaboración entre estados hace imparable la evasión fiscal y es el propio Fondo Monetario el que advierte de los planes fiscales agresivos de algunos países para acoger estas fortunas, en lo que va más allá del dumping fiscal. En nuestro país tenemos también constatación sobre esta agitada carrera hacia la reducción de la fiscalidad que encabeza la Comunidad de Madrid y cuya principal consecuencia es que han supuesto una fuente de desigualdad. Desigualdad entre territorios y entre ciudadanos que debería afrontarse más allá de los eslóganes de partido para alcanzar una mínima equidad horizontal en tiempos de contracción económica.

La inflación, como dice Piketty, es un impuesto para los pobres. Los que solo tiene dinero en pequeñas cuentas de ahorro son los que pagan el precio, es un impuesto represivo sobre la riqueza. Y necesitamos para el reequilibrio un impuesto progresivo sobre el patrimonio de los que más tienen, especialmente para reembolsar la deuda pública y no poner en riesgo las prestaciones sociales. Hacer compatible la rebaja de la deuda con el mantenimiento de la inversión pública es el principal equilibrio que apuntalar, será difícil que sea de manera consensuada.

*Politóloga 

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