Si se atiende diariamente a la evolución de la economía, podemos creer que vivimos en la calle de la Confusión. Sin número. En las últimas semanas, hemos tenido una oleada más de previsiones -Comisión Europea, Consejo de Economistas, BBVA Research y OCDE- y un «recordatorio institucional» -Hernández de Cos- alineados con la rebaja del crecimiento y la ralentización de la economía, a través de evidencias inexcusables: el disparo de los precios, desde la luz hasta las materias primas, pasando por la alimentación; el desajuste entre demanda y oferta de los suministros, que sigue ahí en el presente y más allá; la gestión -apresurada y con retraso- de unos fondos europeos imprescindibles y una variante más del covid con su amenazante incertidumbre.

Pero también hemos tenido un dato histórico de paro registrado y afiliación en la serie de noviembre -gracias a la reforma laboral que hay que derogar- y unos indicadores de alta frecuencia -industriales y en especial de servicios, gasto de tarjetas de crédito, o consumo eléctrico- que arrojan un panorama, en apariencia, distinto.

¿Qué esta pasando aquí? No es una pregunta cualquiera. El INE soltó un hachazo a la marcha del crecimiento hace un par de meses y desde entonces se ha abierto una brecha desconcertante entre la realidad y las estadísticas económicas, evidentes unas y contradictorias otras, que complican su interpretación para buena parte de los propios economistas. Los rigurosos, naturalmente.

Esta no es una incógnita propia. En otras economías también sucede -los debates vienen desde bastante antes de la pandemia- y la evolución torrencial de los datos inmediatos se impone, como en su día las fotos de los móviles, para actualizar unos indicadores que se mueven compulsivos adelante y viceversa.

¿Se ha pasado el INE de frenada con su corrección a la baja? ¿Acertó y solo estamos ante «destellos estacionales»? ¿Estamos demasiado aferrados a los cálculos clásicos? ¿Se sobrevaloran los datos «inmediatos»?

En los próximos días, saldrán las nuevas previsiones del BdE y la actualización de criterios del BCE. Sabemos ya que van a decir y habrá que volver a preguntarse, ¿qué está pasando aquí? Porque, como en aquella vieja canción de los UB40, ‘The more I learn, the less I know’, «cuanto más aprendo, menos sé».

*Periodista