Un continuo revoloteo y aullido de murciélagos en el abdomen. Un puño que retuerce el vientre por el centro y tira y tira como si quisiera romper la piel y liberarse. Un tubo candente que atraviesa la vagina. Pinchazos por todas partes. Dolor en esa piel que permanece bajo las uñas. Un metal que atraviesa el rostro y la mandíbula y quema. Una tormenta eléctrica, rayos que se clavan en la cabeza. Una pelota en el coxis que no permite estar sentada. Un tirón en el cuello que no frena. Ratas comiéndose mi interior. La zarpa de un oso que rasga suelo pélvico y ano. Un látigo que recorre la espalda. Un fino cristal a punto de romperse a cada paso. Un tornillo que presiona cada vez más la cadera. Un bombardeo nazi sobre el cuerpo. Un estropajo que es retorcido una y otra vez. Sangre donde no debería. Una paliza después del sueño. Infecciones. Presión, más presión. Piernas que arden y no soportan el cuerpo. Un picor que arde detrás de la vejiga. Auroras boreales en una habitación oscura que huye de toda luz y sonido.

Dolor al hacer pis. Dolor al defecar. Dolor al hablar. Dolor al caminar. Dolor al masticar. Dolor sentada. Dolor de pie. Dolor tumbada. Temblores. Caídas. Accidentes. Complicaciones diagnósticas. Vivir bocabajo. Dolor de día. Dolor a media tarde. Dolor cada noche. Náuseas. Mareos. Tristeza. Angustia. Ansiedad. Soledad. Aislamiento. Cansancio extremo. Un cuerpo defectuoso. Un cuerpo que no puede más. Un cuerpo que se odia a sí mismo. Un cuerpo roto que hace que su salud mental se quiebre. Estar rota. No estar. Hablar para qué si lo de siempre. El dolor de siempre. Mi dolor normal. Acaso una crisis.

Vivir entre las mismas paredes cada día. Un hogar propio y aislado en la cama. Ir de ésta al sofá y viceversa. Estar sentada recta como un palo en una silla dura. Levantarse a ratos para soportar el dolor. Pasearse por la habitación. Sentarse encima de un cojín con un agujero en el centro para poder estar sentada. No ser normal. No vivir normal. Vivir así. Conformarse con vivir así. ¿Vivir acaso? Aceptarlo. Pasar un duelo. Convertirte en otra.

Dolor. Dolor un día y otro día. Dolor siempre.

Dolor, quien lo probó lo sabe. Y no hay suficientes palabras para nombrarlo ni visibilizarlo, para pelear contra él, por mucho que mañana sea el Día Mundial del Dolor.

** Escritora