Se han conocido por internet. No por una aplicación de citas, sino coincidiendo en opiniones que se iban leyendo mutuamente en Twitter. A ella le ha parecido cabal, riguroso y divertido. Él piensa que le hace reír y que tiene mucho mundo y cosas interesantes que contar. Así que pasados unos días han comenzado a «hablarse» con mensajes privados de manera bastante regular. Y se han contado de sus vidas: de recuerdos, de amores fallidos, de familias sólidas, de hijos, de planes de futuro cercano.

Resulta más fácil contar ciertas cosas a alguien a quien seguramente no verás nunca, porque no les he dicho que les separa un océano y cerca de 50 años de diferencia. Ella tiene la experiencia de una vida bien exprimida: sacrificios, recompensas, amor y dolor, amigos que se perdieron por el camino, ganas de seguir haciendo. Y curiosidad por la vida.

Él está descubriendo que ser adulto no es fácil, conlleva responsabilidades y toma de decisiones complicadas. Perdió a sus padres hace unos meses y siente que se ha quedado descolgado de muchos consejos.

Y en ese punto medio se encuentran. Dos personas de generaciones diferentes que quieren comunicarse, saber qué piensan otras personas del mundo, del día a día. Y que necesitan que alguien les escuche y les haga sentir que importan. Él ha aprendido que la paciencia puede cultivarse y que las manchas de tinta en la ropa tienen arreglo, y ella hace la declaración de la renta on line porque aprendió lo del certificado digital.

No es un capricho; la falta de comunicación que nos impone esta sociedad rápida y aséptica (aún más tras la pandemia) está afectando a muchas personas que se han quedado recluidas en sus burbujas. Y en este caso las redes sociales son ventanas al mundo que ayudan a respirar y a saber que sigues contando, que estás y que eres parte de algo.

Así que hoy sí, agradeciendo; porque si no puede haber abrazos habrá palabras a las que sujetarse, palabras que a veces son tan intensas y reconfortantes que evitan que se escapen por alguna rendija traidora las ganas de seguir viviendo, de seguir porfiándole a la vida.

* Periodista