Si esta erupción hubiera acaecido en tiempos de la narración del Génesis ¿qué habrían pensado egipcios, mesopotámicos, hititas, cananeos e israelitas? Para la cosmología arcaica la tierra era un disco plano, rodeado del río Océano (según los griegos), flotando en las aguas (según los israelitas). Por arriba, el cielo y debajo de la tierra el inframundo. Y desde ese inframundo toneladas de piedras han sido expulsadas en aquella vieja cumbre de la isla La Palma.

En La Palma aquel inframundo explota y lanza fuego que contemplamos desde algunos drones en sus luminarias anaranjadas. Aristóteles creía que la tierra estaba suspendida en el espacio, tal como queda el delta del volcán suspendido en el océano atlántico, tal fajana al pie del acantilado escarpado, desprendida de la lava que baja de las cumbres.

Aquellos hombres, que escribieron los textos del Génesis, del Éxodo o de Isaac no creían que toda la luz viniera del sol porque la tierra tenía luz propia cuando el sol se oscurecía tras una nube o un eclipse. Llevaban razón pues la luz se eleva desde la tierra para iluminar la noche palmera y poderla contemplar desde un dron en la pantalla de un televisor.

Aquellos, antepasados nuestros, creían que no solo el sol era portador de luz sino también la luna y las estrellas además de la misma tierra. Por eso seguimos diciendo luz del día. Ezequiel creía que la tierra era algo sólido y plano porque solamente anduvo por planicies y no contempló islas y calderas como la de Taburiente en La Palma.

También afirmó que la tierra tenía puertas por las que entraban lluvia, ángeles y el maná pero no supo que también tenía bocas y cráteres que expulsaban fuego.

La tierra de aquellas personas era materia plana, disco circular con cimientos sobre las aguas de las profundidades. Son cimientos que han ardido y explotan en las entrañas del Etna, Kilauea, Cumbre Vieja.

Para aquellos mesopotámicos solo existían tres cosmos: tierra, cielo e inframundo y para reverenciar al Creador de esos tres cosmos en el Éxodo 20,4 se impide los siguiente: «Escultura e imagen alguna de lo que hay arriba en los cielos ni de lo que hay abajo en la tierra ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra». En Isaías 5,3 se puede leer «solo bramaba el mar y la luz se había oscurecido en la espesa niebla».

Pero hoy sabemos que brama la tierra en La Palma y que de noche la tierra se hace luz. Aquellos antepasados utilizaban el Cosmos solamente en tres planos.

¡ Cuán equivocados estaban! Pero no disponían para entender el Cosmos de astronautas en la Luna, del artefacto que ha viajado hacia Marte ni de drones para acercarse a las cumbres de esta maravillosa isla de La Palma.

** Catedrático emérito de la Universidad de Córdoba