Por primera vez en muchos años, Córdoba tiene, con la puesta en marcha de la Base Logística del Ejército de Tierra, unos objetivos de trabajo a medio plazo que, haciendo bien las cosas, pueden -y deben- convertirse en una estrategia de futuro que impulse su economía y también a la sociedad. Porque el desarrollo de un territorio está ligado a la fijación de objetivos y a un plan de trabajo para alcanzarlos, y, tras la frustración de aquella capitalidad cultural de Europa que no se consiguió para el 2016, solo el turismo y los sectores culturales y económicos ligados al mismo -véanse en este mismo fin de semana Cabalcor o la Noche del Patrimonio- han aportado cierto tirón de optimismo a la vida cordobesa.

Sin embargo, como tristemente ha demostrado la pandemia del covid-19, turismo y servicios no bastan para construir el futuro. Córdoba cuenta, pese a que no ha sido apreciada en su justo valor, con una tradición industrial, una investigación avanzada y un tejido universitario pujante. Todo a pesar de los escasos recursos económicos y limitadas inversiones.

¿Será la futura Base Logística del Ejército de Tierra la panacea de los problemas estructurales de esta ciudad y su provincia? Es evidente que no. Córdoba necesita mucho más. Inversiones estratégicas y también un cambio de mentalidad, grupos cualificados capaces de interpretar los nuevos tiempos y las líneas por las que transcurrirá el futuro de un mundo globalizado y a caballo de una revolución tecnológica constante que exigirá análisis certeros y planes eficaces en los que la ciudad califal, con su impresionante carga histórica, encuentre su lugar. Los desafíos son enormes, y requieren no solo inteligencia y recursos, sino valentía y eficiencia.

Pero el protocolo suscrito el viernes pasado en el Alcázar de los Reyes Cristianos entre el Ministerio de Defensa, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento para el desarrollo de la Base Militar del Ejército de Tierra marca un hito, pues puede ser la palanca de ese futuro en el que Córdoba desarrolle sus potencialidades. Lo suscrito por las principales autoridades -la ministra Margarita Robles; el presidente andaluz, Juanma Moreno, y el alcalde, José María Bellido-, con un respaldo absoluto de las principales instituciones cordobesas, desde la Diputación hasta la Universidad, junto a los agentes económicos y sociales, marca unas líneas generales de un proyecto que deberá estar en marcha en el año 2026. La iniciativa en sí es como un premio para Córdoba: el traslado a un único espacio de 11 de los 12 centros logísticos del Ejército de Tierra dispersos por España a un único emplazamiento en los terrenos de los que el Ayuntamiento ha hecho efectiva la cesión de los derechos de superficie para 85 hectáreas supondrá un montante de inversión de 350 millones de euros y la creación de 1.700 empleos directos. Todo ello debe tener un efecto multiplicador, ser un imán para la inversión privada y un estímulo para el impulso de la economía, la investigación, la cultura y la vida académica de la ciudad.

Tan importante como el objetivo es el camino. Gobierno, Junta y Ayuntamiento han demostrado que el consenso institucional es necesario y posible. Es importante que el espíritu de colaboración continúe y que se haga un gran esfuerzo de gestión para que el próximo quinquenio siente las bases de un nuevo modelo de desarrollo más armónico. Pocas capitales tendrán una oportunidad como esta en la era ‘post covid’. Es necesario aprovecharla. 

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