Hubo un tiempo no muy lejano en el que las sucesivas vueltas al cole siempre solían ser lo mismo, al menos en cuanto a lo que se refiere a ese cambio de rutina de pasar de las vacaciones a las obligaciones escolares. Solo había unos días que todo estaba envuelto por ese halo a nuevo, al recién estrenado de los libros, de los cuadernos, y hasta uno se alegraba de volver a ese andén del reencuentro en el que se convertían las aulas por unas pocas horas al ver a los amigos y compañeros. Aunque también en las clases de aquella EGB en la que algunos nos curtimos existían algunos repetidores que imponía su régimen carcelario a los más débiles y pequeños de estatura, que por cierto éramos la mayoría. Y que duraba todo un curso. Pero eran otros tiempos. Ahora los niños y niñas, por mor del progreso humano en lo moral y en lo intelectual, ya no tienen a esos tripitidores en las aulas, ni a los palmetazos, ni a los tirones de orejas y patillas, ni el estar con los brazos en cruz, entre otras prácticas no pedagógicas sino pegailógicas de la época de algunos de nosotros, pero tienen otras cosas. Existen otros retos algunos de ellos impuestos por circunstancias externas que tal vez no son tan crueles y contundentes como lo fue para muchos de los que vivimos aquellos tiempos de la letra con sangre entra, pero si más complejos y evolucionados. El alumno actual se caracteriza por ser interactivo, espontáneo, inquieto, resuelto, crítico, hábil en el uso de tecnologías y ávido de experiencias y sensaciones nuevas; por consiguiente, su rol en el aula ya no es el de un simple espectador, ahora genera su propio conocimiento, creando un aprendizaje significativo para su vida y para su entorno social; en otras palabras, es el propio educando quien produce su aprendizaje y quien dirige, en definitiva, el proceso de enseñanza - aprendizaje. Y si a esto le unimos las circunstancias de virtualidad de la pandemia, las mascarillas y el distanciamiento social, entre otras cosas, pues ya tenemos la vuelta al cole de este curso. Ahora ya no hay muros, sino retos positivos y nuevos. 

* Mediador y coach