Convencer a la carroñera, hambrienta y siempre insatisfecha hiena, que además siempre actúa en grupo capitaneado por un líder, que se haga vegetariana es una tarea condenada al fracaso. No hace falta ser doctor en biología animal para dictaminar sobre ese hecho archisabido hasta por el más común, estulto o confuso de los seres humanos, si bien a excepción aparente y presunta de determinados políticos de incalificable consideración, obsesionados en conseguir ese extraordinario cambio funcional de la referida, conocida y manchada Crocuta crocuta, como sugieren algunos de sus interesados escoltas pretorianos y preeminentes y bien pagados asesores sobre la causa en cuestión, u otras, sabiendo estos que el depredador citado, verbigracia, para colmo se ríe o hace como que tal mientras clava sus afilados y voraces colmillos en la entregada carne de la indefensa presa acosada.

Mientras haya quien movido por espurios parabienes y con la dominancia del poder que ostente, con independencia de la forma en que lo haya conseguido, se empeñe en esa anotada anomalía, contraria a la natural constitución que ordena en libertad la existencia del reino animal, los naturalistas sensatos, alejados de ese safari, que son muchos más que aquellos desaforados, tendrán al menos que conjuntar un informe o respuesta pertinente y eficaz que avale la absoluta incoherencia de esa propuesta tan antinatural como tan anticonstitucional. Y no se trata de extinguir a las hienas, pues forman parte animal del mundo, sino de colocarlas en el sitio que les corresponde junto a los demás seres vivos. Nada de falsas ensoñaciones y de falacias para mayor gloria del engañoso, engreído y fatuo primate, como es aquel que confunde el huevo con la castaña, o al que le place intentar que los demás comulguen con ruedas de molino.

Para la ciencia, y especialmente para la fisiológica y naturalista, es una calamidad a todas luces cierta que un individuo de esas apuntadas y deformes características se adueñe, junto a sus taimados consejeros, de la última palabra sobre el devenir del carroñero mencionado.

*Doctor Ingeniero Agrónomo. Licenciado en Derecho