Hace una semana era incapaz de escribir estas líneas. Estaba devastada. Lloraba y estaba furiosa al mismo tiempo. Me invadía un miedo atroz por todas mis sobrinas, por mi incapacidad para protegerlas de esta sociedad patriarcal enferma que acaba con sus hijas, con sus mujeres, sus hermanas, sin que termine pasando nada. Por eso el viernes pasado las feministas tomamos las calles junto a todas las personas que no entienden cómo esta sangrienta cruzada no cesa y que en 2021 ya ha colgado el cartel de 40 feminicidios, una cifra no para de crecer, otra forma de terrorismo de Estado.

Francamente, no sé cómo encarar un futuro con semejante mal intrínseco y con jueces y fiscales con una necesidad urgente de formación y sensibilización en violencia machista. Olivia y Anna no merecían ser usadas como instrumento de su padre para seguir maltratando a su madre, una forma de violencia vicaria sigue siendo violencia machista. Rocío fue asesinada y descuartizada por su novio, con apenas 17 años. Niñas y chicas cada vez más jóvenes. De nuevo me pregunto, qué decir a mis sobrinas, cómo dejarlas salir a este mundo.

Por mucho que el maltrato pueda producirse en parejas del mismo sexo o de la mujer hacia el hombre, necesitamos esas leyes –que algunos partidos tanto critican– y ni siquiera éstas son suficientes. La Justicia sigue a años luz de la realidad mientras el ser humano no para de demostrar que la maldad es algo intrínseco a su persona y que merece la extinción como raza (y Olivia, Anna y Rocío, junto a las demás, son una prueba más de ello).

La existencia de un partido como Vox y su tremendo seguimiento también apunta que algún resorte interno es defectuoso en el ser humano. ¿Quién a día de hoy puede no defender que no quiere que ninguna mujer más muera? ¿Por qué Ortega Smith se apropia de una lucha que no es suya, que su partido no apoya, distanciándose en una protesta para obtener un protagonismo que no le corresponde? Un hombre que se distancia de un cartel de #niunamás es un hijo más del patriarcado con ambiciones de fama. Pero que siga así, que aquí estamos las feministas y seguiremos estando.