Opinión | EDITORIAL

El desafío de la gestión de la ciudad

Aunque la pandemia del coronavirus haya alterado todos los escenarios y condicione, por tanto, cualquier análisis sobre la evolución de Córdoba, del debate sobre el estado de la ciudad celebrado el jueves pasado por el Pleno del Ayuntamiento pueden obtenerse directrices e ideas útiles para calibrar el pasado y, lo más importante, afrontar el futuro. Es evidente que no puede hacerse un balance de la gestión del equipo de gobierno municipal de Partido Popular y Ciudadanos como se haría en aquellos tiempos de normalidad que ahora parecen tan lejanos. Pero también es obligado mantener la exigencia sobre nuestros dirigentes institucionales, pues de ellos depende en gran medida la salida de la recesión -con acciones que no pueden esperar a que se supere la crisis sanitaria- , la reparación del daño causado tanto al tejido empresarial y laboral como a las capas más desprotegidas de la sociedad y el impulso de iniciativas que generen entusiasmo y pongan en marcha el motor emprendedor de Córdoba.

La ciudad ha tenido la fortuna de que, en estos tiempos de desesperación, se le haya presentado la oportunidad de un proyecto a medio plazo que va a suponer inversión y actividad en uno de los ámbitos que siempre ha considerado objetivo de su desarrollo, el logístico. La anunciada base logística del Ejército de Tierra se presenta como un factor corrector que contribuirá a la recuperación. Siempre y cuando el Ayuntamiento sepa hacerlo bien, allanando el camino, facilitando la consecución de suelo para Defensa, desarrollando con acierto el polo de industria auxiliar que invite a las empresas a instalarse en Córdoba, negociando con el Gobierno y con la Junta de Andalucía la mejora de las infraestructuras necesarias para una óptima instalación de unos centros que conllevan inversiones de 300 millones de euros y la creación de más de 1.500 empleos. Y eso no es fácil. Requiere planificación y eficiencia. Es un enorme desafío para Córdoba y conlleva sus riesgos.

El alcalde, José María Bellido, defendió este proyecto y apuntó las líneas maestras de un mandato en el que se comprometió a que Córdoba estaría en el año 2023 en mejores condiciones que cuando accedió a la Alcaldía en el 2019. Caballerizas, Centro de Convenciones, puesta en marcha de la antigua Normal, anillo verde de la ciudad y salto digital están entre sus objetivos. Su socia de gobierno, Isabel Albás, puso el acento en la colaboración con el tejido empresarial. Son estrategias válidas para un futuro que ya está aquí y que no es nada fácil. La oposición puso el acento en la gestión, y es una crítica que el gobierno municipal no debe echar en saco roto. Desde Vox, donde Paula Badanelli ofreció el discurso más duro aunque continúa siendo la base imprescindible para aprobar las grandes decisiones municipales, hasta Izquierda Unida y Podemos, que criticaron con dureza los casos en torno a dos concejales de Cs (Manuel Torrejimeno con el Imdeco y Eva Timoteo por su actividad privada, lo que ha obligado a Bellido a remodelar su gobierno), todos pusieron el acento en este extremo. Pedro García (IU) estimó en 122,7 millones de euros las partidas sin ejecutar, Cristina Pedrajas (Podemos) recordó proyectos que siguen «en pañales». Particular interés tuvo la intervención de la portavoz socialista, Isabel Ambrosio, pues junto a reproches similares, ofreció al alcalde el apoyo del PSOE para sacar adelante temas clave de la ciudad.

Es verdad que el confinamiento, las restricciones y las actuaciones de índole social y de limpieza y seguridad que ha tenido que llevar a cabo el Ayuntamiento a lo largo de este año no permiten evaluar el trabajo como en periodos anteriores. Pero también es cierto que el alcalde y su equipo se encuentran ante el enorme desafío de gestión que exige el lanzamiento de nuevos proyectos, la recuperación de los que han quedado pendientes, la reactivación del sector comercial y turístico y una entrega especial para que esta capital, que tiene tres barrios entre los más pobres de España y un enorme desempleo juvenil, no deje atrás a sus vecinos en riesgo de exclusión y frene el éxodo de su talento. Y todo ello, en plena pandemia.