La Ciudad se despereza cada mañana, somnolienta como si el tiempo no existiese y que la vida debe seguir inmóvil, igual a caballo de cartón, en la espera de que aquel fotógrafo del Parque de los Jardines de la Agricultura de los años 70, para que plasme la imagen de un niño subido encima, hierático, atemporal. Empieza una nueva etapa en el Ayuntamiento, con caras nuevas, donde se vislumbra un deseo de cambio, para que las cosas puedan ir a mejor, y que esta máquina pesada y cansina que se llama Córdoba, empiece a funcionar, aunque sea a trompicones. Les deseo a todos la máxima fortuna en el desempeño de sus funciones y anhelos, que confío lleven a cabo, entre todos, y a través de un acuerdo amplio de ciudad, con otra forma de gobernar, sobre todos, para y por todos. Me alegra de que las heridas infectadas todavía de nuestra Guerra fraticida, que este año cumplió en su final 80 años, vayan deslizándose hacia el rincón de los recuerdos. De lo que nunca debió de ocurrir y que estos dos bandos irreconocibles de las dos Españas, vayan poco a poco disolviéndose, en el arroyo dulce del tiempo, para pasar a ser solo una pesadilla, sin que sigamos etiquetando a sus actores en buenos y malos, perversos y bondadosos.

El segundo cambio de denominación de las vías y plazas como Cañero, Vallellano y Cruz Conde, así de forma impersonal, demuestra, desde mi punto de vista, una solución inteligente a gusto de todos, salvo a los intransigentes y resentidos, que nunca estarán conformes, en triturarnos con sus criterios o exigencias unilaterales. Me gratificaron mucho los discursos de investidura de todos los intervinientes, con su carácter conciliador, sensato, plenos de buenas intenciones, y con verdaderas ganas de trabajar en equipo para la ciudad, dejando a un lado siglas, rencillas atávicas, intereses partidistas que no conducen a nada. Es un buen comienzo, porque sin dialogo, ni consenso, no vamos a ninguna parte. El ciudadano exige soluciones concretas a sus problemas también particulares, y eso es en definitiva, el Arte de hacer Política. Todos estamos expectantes y deseosos de que dichos pactos vayan sembrándose en las diferentes capas de la sociedad, barrios, plazas, etc., y que la Gerencia de Urbanismo deje de ser un cáncer destructivo de empleo y de iniciativas privadas, para pasar a ser todo lo contrario. Sería maravilloso.

Lanzar la imaginación a las brisas azules de nuestros atardeceres, y que siempre haya alguien con autoridad y medios, que los recoja para poner en práctica, dichas ideas y proyectos. Comprendo que no es fácil que éste Elefante dormido empiece a caminar, pero estoy seguro que será así, siempre que todos, y digo todos, también nos comprometamos, abandonando el determinismo y la indolencia.

Un binomio: políticos y ciudadanos en el mismo barco cada uno, desempeñando las funciones que le correspondan. Si no es así, siempre llegaremos a vía muerta.

Para finalizar dos sugerencias: la primera, el solar impresentable al lado de las estaciones de tren y autobuses, impropio de una ciudad como Córdoba, Patrimonio de la Humanidad, que debe de darse una solución para que una empresa lo adecente y explote. El segundo, también el solar anejo al Palacio de Justicia, en el mismo sentido: no hay un parking para enjuiciables y profesionales. Algo inadmisible. Nos hemos acostumbrado demasiadas veces a lo cutre, a lo de cualquier forma, lo vemos, por desgracia, hasta normal. Debemos ir cambiando poco a poco. Tengo el honor de pertenecer al Grupo de Trabajo Iniciativa 20-30, absolutamente independiente y que está comprometido en presentar proyectos en beneficio de la ciudad, con la esperanza de que sean atendidos por nuestros regidores municipales, y también por la oposición. En ello estamos. ¿Nos escucharán? ¿Quedarán como papel mojado, como tantos otros?

Ilusión al poder. ¿O no?

Paz y bien.

* Abogado y académico