Cada vez resulta mas difícil contemplar el paisaje político-social con serenidad. Y no digamos, con ilusión y encanto. Son tantas las voces y el griterío que nos inunda y acosa, que el ciudadano de a pie necesita un respiro, un ventanal de luz, unas metas claras que generen confianza. Algunos titulares de prensa son terribles, éste por ejemplo: «Sánchez ha decidido sedar al país con más gasto público y con espejismos como la subida del salario mínimo, que castigará a los más débiles». Son muchas las voces que nos hablan de «un país silente y sedado», incapaz de reaccionar ante esas decisiones que se nos imponen con pesadas cargas, «como fruto de acuerdos politicos contra toda lógica». Entre esas voces, surge también el clamor de las mentes pensantes, cuyas palabras hemos de escuchar con atención. Por ejemplo, las de Luigino Bruni, coordinador internacional del proyecto «Economía de Comunión» desarrollado por los Focolares, un hombre experto en pensamiento económico y ensayista de prestigio en Italia, quien ha analizado, entre la crudeza, la preocupación y la esperanza, algunos de los desafíos políticos y económicos relevantes del momento actual. Su mensaje no tiene desperdicio: «Digamos primeramente que la economía es algo bello, no podemos olvidarlo. Sería una estupidez decir que es algo sucio, algo pernicioso. La economía, como tal, no puede estar contra la vida, porque precisamente la economía, --el trabajo, la producción de bienes, el consumo, etcétera--, no es otra cosa que un medio para vivir». Refiriéndose a la situación de España, Bruni afirma que «su riqueza y su diversidad parece una bendición y una herida a la vez. No acabo de comprender esta gran tensión y que no se llegue a alguna forma de entendimiento, aunque es cierto que hay una ola de nacionalismos en Europa, tambien en Italia. Sin duda, estamos en un momento muy dificil». Y a continuación, Luigino Bruni nos invita a la esperanza: «Debe haber un rearme ético en Europa o volveremos a caer pronto en otra crisis económica. Desgraciadamente, Europa se ha quedado sin respuestas morales para resistir a esta gran crisis». Busquémoslas, con urgencia ilusionante.

* Sacerdote y periodista