Nos ha tocado el gordo de la lotería en Palma del Río. Todos los grupos políticos han aprobado las cuentas presupuestarias de 2017. Recordarán que escribiamos en esta columna la necesidad de armonizar los intereses generales frente a los partidistas. Y eso ha prevalecido, un sentido de la responsabilidad en un año determinante para consolidar las bases de edificios sólidos del futuro palmeño.

Por ordenar ideas, el hospital de Palma supera los límites locales para formar parte de un gran proyecto comarcal donde la sanidad verá extender su asistencia a miles de personas que hoy se desplazan a Córdoba o Sevilla. Deseamos que nada impida que se cumplan los plazos de su construcción y un día si lo visitamos sea para prevenir y chequearse, que hemos superado el medio siglo con espíritu renovado.

El Espacio Victorio y Lucchino, mucho más que un museo, una interpretación de la moda de un tiempo, del vestir andaluz universal que asombró al mundo de Nueva York a Tokio. Un espacio en el corazón del convento de Santa Clara que gozaremos todos y también con la firme voluntad de que perdure profesionalmente en el tiempo.

Un centro a punto de concluir para la disfunción psíquica y que aguardan tantas familias que han buscado un sueño de comprensión e integración en la sociedad palmeña. Una labor extraordinaria de Apammedis y todo el colectivo humano de padres, madres, hermanos, familiares, amigos. Un pueblo comprometido con todos.

Y proyectos que deben ser un revulsivo para la economía local como el Centro Comercial Abierto desde el eje de una obra emblemática en la calle Feria.

Las cuentas tienen pedrea en solidaridad, empleo, cultura y tantas áreas que siempre llaman a la puerta de la casa de todos, el Ayuntamiento. Nos ha tocado el Gordo. Ahora, a por el Niño.

* Historiador y periodista