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Opinión

MARCOS Santiago

Rivera de primo

Presentar un libro es vivirlo. Vivir el libro. ¿Y eso qué es?, dirán algunos. Eso es vivir al cuadrado. Entrar y salir de una dimensión a otra. Es como atravesar al otro lado del espejo y correr por allí dentro, ese pensamiento de mil maravillas de cuando nos mirábamos al espejo en nuestra infancia. Presentar un libro quizá sea la forma más parecida a volver a sentirte un niño y a sentir aquel nerviosismo precioso que tuvimos al hacer la primera comunión. Presentar un libro es sentir la magia envolviéndote todo el tiempo y por eso creo que en esos momentos los autores están más hechos de aire y fuego que de tierra y agua. Es sentirte en el limbo y por eso es la única droga dura que es legal. Pocas cosas hay tan bellas como presentar un libro. Esto solo es superado por las tareas humanitarias, por el altruismo, por hacer un favor grande a alguien que ande apurado y con todas las puertas cerradas. Solo eso supera en dignidad a escribir un libro. Después, repito, escribir una historia y darla al mundo es la honra de la raza humana. Este jueves en el Colegio de Abogados presento mi segunda novela, Rivera de Primo , una historia de injusticias y de justicia donde intento que usted pase un rato de espaldas a la realidad para descansar de ella o para hacerla mejor. Uno de los más graves errores de la sociedad actual es el desencanto, el pensar que todo está descubierto y nada nos puede sorprender porque todo está escrito. Pues amigos míos, es todo lo contrario. El conocimiento, la imaginación y el universo son infinitos. Lo correcto es decir que casi todo está por escribir...

* Abogado

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