Parece que la única forma de que no haya conflicto en determinadas fiestas patronales es que no luzca ninguna bandera en los balcones de los ayuntamientos, para así tener la fiesta en paz. Ayer, en Barcelona, la escena del concejal de ERC Alfred Bosch desplegando una estelada y peleando a empujones para que el edil del PP Alberto Fernández Díaz no hiciera lo propio con la bandera española sería, como poco, risible o de vergüenza si no mediara la tensa campaña del 27-S.