Córdoba es una de las ciudades andaluzas que más han acertado en sus transformaciones urbanas de las últimas décadas. Bien lo saben quienes cada día al atardecer recorren con paso firme de un extremo a otro el Plan Renfe --por eso mismo conocido como Paseo del Colesterol --, espacio público conquistado por y para la ciudadanía que ha permitido restablecer la relación visual con la sierra.

Tras esa importante intervención, Córdoba ha llevado adelante como iniciativa de la administración pública --de forma coordinada entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía-- un segundo gran diseño urbano que ha permitido recuperar otra dimensión geográfica estratégica: la relación entre la ciudad y el río.

A lo largo del Guadalquivir, las diferentes intervenciones de espacio y equipamientos públicos --como el Balcón del Guadalquivir o la rehabilitación del Molino de Martos, el parque o el puente de Miraflores, entre otros-- han devuelto a la ciudadanía un espacio único para Córdoba, pues al río se debe la ubicación de la ciudad, así como su conformación urbana.

Desde las dos orillas, hoy no solo se puede disfrutar del paseo fluvial, sino también observar la sierra hacia el norte y la campiña hacia el sur y entender, en definitiva, la geografía de Córdoba.

El Plan de Actuaciones en el Puente Romano y Entornos de la Puerta del Puente y de La Calahorra, con una inversión de la Consejería de Fomento y Vivienda de casi 33 millones de euros, es sin duda la intervención principal a lo largo del Guadalquivir, puesto que a la par que da continuidad al paseo fluvial, ha significado la puesta en valor de un eje monumental tan significativo para la historia de la ciudad como el que une la Mezquita al propio Puente Romano y a la Calahorra, hilando varios edificios de alto valor patrimonial a través de una secuencia de espacios peatonales.

La operación, recién galardonada con el prestigioso Premio Europa Nostra 2014, se perfila así como la perfecta actualización en clave contemporánea de la relación entre geografía e historia de Córdoba, un puente físico entre las dos orillas y al mismo tiempo un puente metafórico entre las diferentes etapas y culturas de nuestra ciudad.

En ese contexto, el Centro de Recepción de Visitantes --pieza fundamental por su ubicación y por la capacidad de resolver la relación entre la Mezquita y el río en el respeto del entorno urbano-- tiene la exquisita tarea de revelar ese maravilloso diseño urbano, siendo actor principal de la escenografía que es la propia ciudad en ese lugar, en la que el ciudadano se mueve sin necesidad de más virtualidades para reconocer la belleza del paisaje urbano y natural de Córdoba.

El Centro de Visitantes reclama empezar su función a través de la colaboración entre administraciones que ya han demostrado capacidad para llevar a cabo de forma coordinada operaciones extraordinarias que hacen de Córdoba un referente europeo en la cultura urbana.

* Directora general de Rehabilitación y Arquitectura de la Junta de Andalucía