El nacimiento de un nuevo libro es un hecho siempre importante. Y por eso hay que felicitarse. Pero además, estamos de enhorabuena porque a pesar de la crisis, y del cierre o fusión de algunas editoriales, hay quienes todavía se arriesgan y, por un lado, escriben y por otro editan. En este caso, ambos, escritor y editorial nos ofrecen a los lectores algo diferente, más atractivo e interesante. En el colofón de la obra se dice que el libro se terminó de imprimir el día 13 de enero de 2013, festividad de san Hilario, obispo y doctor de la Iglesia. Pero ha sido hace pocos días cuando hemos podido ver en las librerías la edición de un nuevo libro de Antonio Llamas, primorosamente editado por la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos), titulado La lectura orante del 'Audi, filia' de san Juan de Avila . El libro está prologado por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández González y dedicado por el autor al mismo y a "todos mis hermanos sacerdotes de la Iglesia de Córdoba, diócesis de san Juan de Avila". Y es que don Antonio Llamas es sacerdote y san Juan de Avila también lo fue, y mucho más desde el 2 de julio de 1946 en el que el Papa Pío XII lo declaró patrono del clero secular español.

La oportunidad de la obra es sugestiva: con motivo de la proclamación de san Juan de Avila como Doctor de la Iglesia, la edición de este libro que analiza el Audi, filia , la única obra en la que el santo español expone, de forma orgánica, las líneas esenciales de su doctrina espiritual, hacen que su lectura sea imprescindible para profundizar en una de las figuras más influyentes de la Iglesia en España. A lo largo de sus páginas, el cristiano es guiado en el proceso de su vida espiritual, que san Juan describe como un recorrido que va desde la configuración del viejo Adán, que recibimos en nuestro nacimiento, hasta la identificación con Cristo, el nuevo Adán.

El Audi, filia es un tratado espiritual cuyo título completo es Avisos y reglas cristianas para los que desean servir a Dios, aprovechando en el camino espiritual. Compuestas por el Maestro Avila sobre aquel verso de David: 'Audi, filia, et vide, et inclina aurem tuam' . La primera redacción o, al menos, la primera inspiración del libro, procede del tiempo en que Juan de Avila estuvo preso en la cárcel inquisitorial de Sevilla. El escrito tenía una destinataria, a la que había conocido anteriormente: doña Sancha Carrillo, hija de los señores de Guadalcázar, joven destinada por sus padres a la vida en la corte y que, convertida a raíz de su encuentro con él, decidió entregarse a Dios, llevando vida de oración y caridad en su propia casa.

La obra se publicó en 1556, al parecer sin permiso del autor, y en 1559 fue incluida, junto con otras muchas obras de espiritualidad, en el Indice de libros prohibidos del inquisidor don Fernando de Valdés. Desde esa fecha, Juan de Avila trabajó en una segunda redacción, más amplia, con más explicitaciones, pero no llegó a publicarla; serían sus discípulos quienes la dieran a la imprenta en 1574, ya después de su muerte. Como muestra el título, la obra se inspira en el Salmo 44 (según la numeración de la Vulgata latina, el 45 en las Biblias actuales), cuyo versículos 11-12 dicen: "Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna". La primera parte de la obra comenta esta primera palabra: audi , escucha. Y distingue: a quién no debemos oír: el lenguaje del mundo, de la carne y del demonio; y a quién debemos oír: a Dios, sólo a Dios, por la fe. El texto pretende que nos interroguemos: ¿a quién estamos oyendo? ¿A qué lenguajes inclinamos nuestro oído?

De su autor, mucho habría que decir. Don Antonio Llamas Vela es un cordobés nacido en Montilla en el seno de una familia numerosa: es el mayor de ocho hermanos. Hizo la enseñanza primaria en el Colegio de los Padres Salesianos de Montilla. Recuerda con cariño a su primer profesor, don Antonio Ferrete Carrasco, sacerdote salesiano, un hombre joven y dinámico, buen pedagogo, sencillo, cordial y respetuoso con todos. Quedó impresionado por las explicaciones de la Escritura que les dirigía y con toda seguridad nació en el joven Antonio Llamas su vocación como biblista, y su amor por la Palabra de Dios. El resto es consecuencia de lo anterior, ya que unido a una más que notable inteligencia y un abnegado espíritu de trabajo han dado como consecuencia un currículo espectacular. Así, don Antonio Llamas es licenciado en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Posee tres doctorados: en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Comillas, en Filología Bíblica Trilingüe por la Universidad Pontificia de Salamanca y en Filosofía y Letras, sección humanidades, por la misma universidad. Por su vocación biblista, es profesor de Sagrada Escritura en el Estudio Teológico San Pelagio y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas Victoria Díez, ambos de Córdoba. Y por último, es fundador y director del Centro Bíblico María Madre de la Iglesia de Córdoba.