Andan mosqueados los vecinos y comerciantes de las calles Sevilla y Málaga porque parece ser que las obras no van al ritmo deseado. El Ayuntamiento, por su parte, asegura que lleva un seguimiento constante de las mismas y dice que la empresa adjudicataria sigue garantizando su terminación. Es lo lógico y deseable. ¿Se imaginan que pregonaran malagueños y sevillanos que los cordobeses no quieren arreglar unas calles con el nombre de sus respectivas capitales?