pPATIOS

nPatrimonio inmaterialde la humanidad N

***Fernando García Suero

***Córdoba

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Soy el padre de Luisa García, la cual, junto con su esposo naturalmente, es la dueña de la casa nº22, calle Maese Luis, Córdoba, en cuyo interior se ubica uno de los patios más representativos de lo que significa este Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La casa de al lado, nº24, ha sido recientemente rehabilitada sin respetar el Plan Especial de Protección del Casco Histórico (Pepch). Se ha construido otro piso por encina de los hasta ahora existentes, efectuando un recrecimiento, de más de tres metros y medio de altura, en el muro de separación entre edificios, cortando la entrada a la luz y al sol, que ha supuesto la inmediata suspensión de mejoras previstas, algunas ya presupuestadas, así como la intranquilidad sobre la posibilidad de presentarse a concurso, o tener que dejar caer del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad un patio que todos los años obtenía algún premio, incluído el 1º.

En la casa nº22 fue necesario en su día reparar la techumbre, y para ello, obligatoriamente, hubieron de emplearse unas tejas carísimas, de acuerdo con las utilizadas para su construcción, siglo XVI. Para efectuar el cambio de la puerta de entrada, después de examinarla con lupa, éste se consistió con la condición de que la nueva debería de ser exactamente igual a la que se retiraba. En la casa nº24 se han realizado modificaciones en la fachada sin ningún inconveniente, y las tejas son las mismas que se colocan en cualquier construcción en la actualidad, siglo XXI. Los recrecimientos de muros son muy peligrosos, suelen derrumbarse con facilidad.

pTRAFICO

nMultasindiscriminadas N

***Lola Basallo

***Córdoba

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En la Avenida de los Piconeros, justo en la puerta del nuevo Conservatorio "Músico Ziryab", se han instalado dos policías locales todas las tardes con la única misión de multar sin mediar palabra a todo el que se acerque, sin bajarse del coche, a dejar o a recoger a sus hijos pequeños cargados de instrumentos de considerables dimensiones más el equipaje que lleva todo estudiante.

Lo que sucede luego no es para contarlo en pocas palabras. La confusión y el miedo que provoca esta situación son tremendos. Los niños observan atónitos y asustados cómo sus padres son requeridos y ellos se quedan abandonados y desprotegidos junto a una vía rápida por la que circulan coches a una velocidad que sí merece multa. Estos hechos emborronan de un plumazo la imagen de la policía. Este caos se ha agudizado al implantar recientemente una nueva señal situada más adelante que nos permite parar por 5 minutos, mientras dejan olvidada la antigua señal, con lo cual la discrepancia es mayor. De hecho, un agente tolerante puede permitir una brevísima parada o indicarte amablemente algo, mientras otro puede ser inmisericorde. Es más, un taxista puede parar para que bajen o suban los usuarios; nosotros, ni hablar: ahora es una infracción recoger a nuestros hijos, así que tendremos que alquilar una flota de taxis para ellos o hacerlos invisibles ante un agente que abusa de su autoridad y que no evita riesgos sino que los provoca. Luego, que vayan de visitas a los colegios a hacerse los simpáticos héroes que están al servicio de los ciudadanos. Vamos del heroísmo a la persecución de madres y padres. Los pequeños ya no quieren veros, es un pésimo ejemplo que calará en sus memorias.

Rectificación:

En la página 22 de la edición del lunes sobre la clausura del ropero solidario de la hermandad de Animas se hacía referencia a Rute como localidad a la que pertenece dicha hermandad, cuando en realidad de trata de Espejo.