Fue muy singular aquella tarde de invierno. Los niños jugaban como caballos desbocados en la plazuela de la ribera. Todos en movimiento, unos patinando, saltando- disfrutando de los triciclos- salvo uno, un pequeño niño que estaba tranquilamente sentado en un banco. Aquella estampa llamaba la atención y la curiosidad me llevó hasta él.

Me acerqué. "Este es el río" - me dijo. A base de acuarelas, con la técnica húmedo sobre húmedo, estaba dibujando un río, el tuyo, el mío. En mi interior, tristeza y rabia combatían frente a frente, como un juego de esgrima. Lo que en un principio pudo ser un dulce paseo se tradujo en una importante reflexión. ¡¡ Color marrón estaba pintándolo, en lugar del típico azul !! Sobran motivos para explicar el porqué de la elección de ese color. Decepcionados deberíamos estar. Avergonzados.

Somos huéspedes de este planeta pero nos estamos comportando como verdaderos invasores, rompiendo el mecanismo de autorregulación de la propia naturaleza y convirtiendo el agua en uno de los principales objetos de conflicto de las sociedades modernas. Nos pierde la irracionalidad de todos. Es un asunto demencial seguir así. Ya sea por solidaridad, ética o si me apuras, por egoísmo inteligente, conservemos nuestros recursos hídricos, para no avanzar más en este abismo psicosocial. Consigamos que este niño no use más ese color.

José Antonio León Llorente

Villa del Río (Córdoba)