Entre las torpezas de unos, las polémicas de otros y la falta de transparencia administrativa un proyecto que siempre había contado con el acuerdo de las distintas instituciones ha devenido en su última fase en una discusión absurda e irresponsable. Nos estamos refiriendo a las obras del entorno de la Ribera y a la recepción por parte del Ayuntamiento del Centro de Visitantes.

Lo que en principio puede que fuesen problemas de agenda de las administracions protagonistas --la autonómica y la local-- se ha ido enredando con polémicas hasta el punto de provocar confusión en la ciudadanía que no sabe si el problema planteado es meramente administrativo, de --como hemos dicho antes-- agenda o si se ha pasado al terreno de los intereses de la política partidista. Y todo esto salpimentado con argumentos confusos y que no vienen a cuento por estar ya solucionados como el de las marquesinas y la peatonalización.

En todo caso, esta falta de entendimiento final --al menos aparente ya que parece ser que la inauguración oficial y la entrega del centro de visitantes está prevista para el próximo 28 de enero-- no debe desvirtuar el valor de la obra y la transcendencia que significa para el futuro de esta histórica zona. Así al menos lo están entendiendo desde su apertura los vecinos y visitantes de Córdoba que han convertido ya esta zona en el lugar de referencia del disfrute con arte de la ciudad. Ajenos a cualquier posible desavenencia entre instituciones.