El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que sienta como doctrina la posibilidad de dividir una vivienda en un divorcio, cuando sea "lo más adecuado" para la protección del menor y "siempre que sea posible la división y reunir las viviendas resultantes las condiciones de habitabilidad". Una sentencia muy salomónica pero difícil de cumplir en un piso del común de los mortales, a no ser caminando de perfil por el pasillo. Los que viven en grandes mansiones ya están separados.