Quiero hacer esta reflexión en voz alta porque quizás hay más personal que piensa como yo, aunque puede que yo sea la aguja del pajar. Bien, no sé ustedes pero cuando estoy viendo la tele y llegan los anuncios cambio de canal (que no zapping ), no porque la publicidad en general no me guste, sino porque no me siento identificado en nada de lo que los anuncios reflejan, todos viven en casas con jardín y garaje, todas están equipadas con los últimos adelantos, televisiones de plasma inmensos, chimeneas acojedoras, sus moradores perfectos y los hombres generalmente son barbilampiños... vamos, ni con ni sin, y ya el colmo de los colmos que la mayoría o recurren a este idioma para ponerle una coletilla muchas veces absurda al final del mismo o directamente te lo ponen en inglés, ellos sabrán el porqué, ya que el castellano tiene riqueza de sobra para ponerlo en el idioma a los que vá dirigido el anuncio, supongo que será porque queda más moderno. ¿Alguna vez han pensado en cómo pedirle a un dependiente alguno de los artículos con nombre en inglés de los que anuncian y con miedo a meter la pata y sentirse ridículo? Creo que no hay necesidad de ello, ¿no creen?, no digo que la publicidad tenga que ser antigua y triste, pero sí que intente reflejar las realidad de la gente "normal" y así llegarán a conectar. De otra forma, al menos yo, seguiré cambiando de canal en la publicidad, aunque tenga que ver a la echadora de cartas, ya que se ponen todas de acuerdo al mismo tiempo para la publicidad, vamos que hay que tragar quieras o no.

Es lamentable que nosotros mismos nos estemos encargando de liquidar el castellano, en esto incluyo a empresas y hasta organismos, pongo ejemplo de "La noche de las compras", (me niego a ponerlo en inglés). Está bien aprender y saber idiomas,y el inglés más, pero si estamos en España hagamos uso del castellano. Propongo para ahorrar gastos el cerrar los Institutos Cervantes, ya que no tienen sentido si la tendencia es esta que llevamos en la tierra del que toma su nombre.

Pido a los que tengan poder para ello que se instruyan leyes para que la publicidad hecha para España esté en castellano, así como los manuales de los productos que se vendan aquí.

Francisco Esquivel Estrada

Córdoba