Las ideas no son una coartada. No vale afirmar que se tienen unas ideas concretas sobre un asunto particular o un conjunto de principios formado sobre una situación general y que la experiencia práctica del ejercicio político las desbarate a las primeras de cambio. Me sorprende, es bien cierto que tampoco demasiado, escuchar y leer grandilocuentes llamadas a los cambios profundos y reconocimientos de errores, vacíos de consecuencias, justo ahora: id cambiando vosotros, y que yo lo vea; cuánto nos hemos confundido, pero vosotros pagáis la factura. Para no caer en la misma trampa del circunloquio estéril, que tanto aburre: considero que el PSOE en Córdoba necesita un cambio urgente. Siempre es bueno abrirse al cambio, cuando se está en el gobierno y cuando no. Pero es más necesario cuando no se ocupa, porque un partido y sus dirigentes se examinan en las urnas. Las urnas suspendieron al PSOE en las generales y el Congreso Federal decidió en un proceso abierto, que debería haberlo sido aún más con el voto de toda la militancia que reivindico, el rumbo y el liderazgo que deseaba imprimir. En Andalucía, el PP no ha conseguido su objetivo confesado de alcanzar el poder y el partido está concernido por la obligación estratégica de reforzar la acción de gobierno, con una estructura interna más sólida que la anterior. En el plano que también se decide ahora (el más cercano, el de Córdoba) no hay gobierno y lo había. Conclusión: ¿qué debe arroparse? Es innegable que la gestión ordinaria de la mayoría de responsables socialistas locales se ha visto arrollada por una presión descomunal y han pagado en sus carnes muchas torpezas ajenas. Pero no es menos cierto que estamos instalados en una perniciosa tónica de dirección telegráfica. Me explico, nos dicen: yo decido que se haga esto, lo anuncio --en el mejor de los casos-- unas horas antes de hacerlo y vosotros lo ratificáis sin demora, no vaya a ser que la dilación para digerirlo os haga pasar por irresponsables disidentes que buscan lo peor para nuestros --ahora ya sí, en plural-- intereses. Por supuesto que el socialismo democrático de Córdoba necesita un cambio profundo, que es una cuestión de ideas y que es una cuestión de personas. No nos hagamos trampa, que nos están mirando. No resulta creíble defender ahora una organización abierta a la pluralidad, a la participación y a la democracia, en definitiva, si durante el período que tenemos que cerrar se ha desplegado una batería de obstáculos a cada referencia concreta de pluralidad, sustituyendo con un interés reducido y singular lo que debería haber sido una posición política equilibrada y compartida. Las ideas no crecen en los árboles, por más que quieran tomarse ahora a manos llenas y bocas abiertas. Las ideas crecen de la reflexión de la realidad sometida a análisis, debate y síntesis, mejor con cuantas más voces tenidas en cuenta. No se trata de ganar adhesiones complacientes, sino de aglutinar criterios diferentes que mejoren el conjunto, sin miedo a que emerjan nuevos liderazgos. Nadie da lo que no tiene. Nerón incendió Roma, culpando a otros, porque su imperio parecía estable para soportarlo. No dejemos que arda.

*Asesor jurídico