Este fin de semana se ha disputado al octava edición de la Carrera de Montain Bike Guzmán el Bueno, con un día expléndido. Los que nos hemos acercado a la sierra de Córdoba a presenciar esta competición hemos disfrutado de imágenes inolvidables en un entorno fantástico. El detalle que querría destacar es el compañerismo que se vive en este tipo de eventos, gritos de ánimo entre los corredores y entre el público asistente. Concretamente en el entorno de las Jaras, lugar especialmente escarpado, un corredor tuvo un percance, rompiendo una "patilla" del cambio que le dejaba derrotado en pleno ecuador de la carrera... --Hasta aquí he llegado, lástima, se lamentaba-- pero segundos después apareció, como un ángel de la guarda, el Dorsal 986, que sacó de su bolsa de herramientas la "patilla" del mismo modelo que le serviría para continuar la marcha y acabar la carrera. Gestos así son los que llenan de sentido este deporte. Mi más sincero aplauso al 986.

Jorge Revuelto

Córdoba