El olivar es quizás uno de los buques insignia de nuestra producción agrícola y añadiría más, es una de las señas de identidad de nuestra provincia. Las denominaciones de origen de Baena o Priego de Córdoba avalan la calidad de nuestro aceite, y la apuesta por el sector ecológico es uno de los mecanismos de promoción y fomento de nuestros mercados. A este marco se une la producción de la aceituna de mesa española que acapara más de un tercio del comercio mundial y en el que nuestro país es el primero en superficie plantada. A nivel nacional y en este ránking de cifras, Córdoba se establece en la segunda posición tanto en superficie cultivada como en número de empleos generados así como en volumen de producción y exportación.

La agricultura supone para nuestra provincia uno de los sectores de producción más importantes, no sólo por la dimensión que ocupa, sino también por la calidad de nuestros productos. Estos días se han celebrado por primera vez en el Palacio de la Merced las IV Jornadas Internacionales de la Aceituna de Mesa, un encuentro internacional con autoridades, responsables, expertos y productores agrícolas, nacionales e internacionales, con el objetivo de establecer propuestas que mejoren el sector y buscar soluciones a los problemas que le afectan.

Desde las administraciones públicas no podemos obviar estos datos, y menos en la actual coyuntura económica, ya que nos obligan a continuar trabajando y a impulsar este producto de manera específica en el marco europeo con su inclusión en la lista de ayudas comunitarias.

En este sentido, el sector de la aceituna de mesa ha solicitado a la Comisión Europea la activación del almacenamiento privado ante los bajos precios en origen, una petición que se enmarca en la reforma de la Política Agraria Común (PAC) y viene avalada por la crisis de precios que vive el sector, que siempre afecta a la parte más débil, que es el agricultor, mientras que la distribución se encuentra muy concentrada.

Asimismo, hay que apostar, por un lado, por fomentar la modernización tecnológica y, por otro, ampliar la exportación de la producción, en el que a nivel mundial España supone el 32%. En otras palabras, buscar nuevos consumidores para acrecentar aún más la exportación internacional, que compensa la caída del consumo nacional.

Por otro lado, desde el ámbito empresarial, animo a los agricultores a incrementar la excelencia de sus productos, pues no hay mejor promoción que la calidad y la confianza del consumidor.

En la Diputación de Córdoba somos conscientes de los avatares a los que día a día se tienen que enfrentar los agricultores y, por ello, se decidió crear un área específica en esta materia, de la que soy responsable. Desde este margen de actuación, la institución provincial se esfuerza en apoyar todas aquellas medidas que puedan beneficiar, de forma directa, apostando por la agricultura ecológica o de manera indirecta ayudando a mejorar la labor diaria del agricultor mediante la recuperación de caminos agrícolas.

* Delegado de Agricultura y Medio Ambiente de la Diputación de Córdoba