El Parlamento de Andalucía, en la tarde de ayer, 25 de enero de 2012, aprobaba por unanimidad de los tres grupos que lo constituyen (PSOE, PP e IU) su última ley de esta legislatura, por la que se crea el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, sin lugar a dudas el hecho más importante relacionado con el conjunto de la profesión periodística, en nuestra Comunidad Autónoma, en toda su historia.

Como hemos venido exponiendo en distintas ocasiones, los periodistas andaluces, por medio de sus Asociaciones de la Prensa, ya con una existencia muy dilatada --de más o cerca de un siglo en numerosos casos: Málaga, Sevilla, Cádiz, Huelva, Jaén, Córdoba, y a punto de cumplirlo Granada, Melilla...--, han venido desarrollando una histórica actividad asociativa en defensa del periodista y, con ello, del mejor periodismo.

En los mismos años treinta del pasado siglo, Andalucía compartió los proyectos que se dieron en España con vistas a la vertebración unitaria de los periodistas y a una esperada estructuración colegial, lo que se habría consolidado muy pronto. Las circunstancias históricas que afectaron a todo el país impidieron el progreso corporativo de los periodistas y, con ello, aquella necesaria e ilusionada estructura colegial.

Tiempo después, en los años ochenta y noventa, volvió la inquietud en este orden, comenzando por Cataluña y Galicia, quedando algo paralizada, hasta que Murcia hace tan solo tres años conseguía su Colegio. Mientras tanto, Andalucía, que trabajaba por ello desde 1997, por medio de todas sus Asociaciones de la Prensa, pone en marcha su Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa que nació con un propósito esencial. Concretamente, la consecución del Colegio Profesional de Andalucía lo que, después de muchos años y, sobre todo, tras el impulso que el proyecto toma a partir de 2005, ayer se culminaba para dignificación del ejercicio del periodismo en esta tierra y, por supuesto, igualmente, para bien de toda la sociedad andaluza.

A nivel constitucional la profesión periodística está reconocida. Así, se hacía necesario la creación de una corporación de derecho público que agrupase a las personas que ejercen esta profesión, organismo que ha de servir para ordenar debidamente la misma, a la par que la existencia del Colegio ha de ser, además, garantía ante los ciudadanos de que los periodistas están capacitados académicamente para el ejercicio de su profesión, al tiempo que se dotan de un medio en favor de una mayor exigencia y sensibilidad en el cumplimiento de los principios éticos y deontológicos de la profesión.

No olvidemos que esencialmente se crea el Colegio porque, en definitiva, se dan los requisitos fundamentales para la creación del mismo, como son la existencia de una titulación universitaria que habilita académicamente para el ejercicio de dicha profesión, un interés público derivado del correcto ejercicio de los derechos constitucionales a las libertades de información y expresión, al secreto profesional y la cláusula de conciencia, y la existencia de un muy amplio colectivo de profesionales del periodismo que desarrollan su labor profesional, en este caso, en el ámbito autónomo de Andalucía, aglutinados, a través de doce Asociaciones de Periodistas, en la entidad que ha promovido, mantenido y gestionado la iniciativa de creación del Colegio, la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa.

La indiscutible realidad de estos tres requisitos esenciales para la creación, no solo ha posibilitado, sino que ha hecho necesario --exigido, si se quiere-- la creación del Colegio Profesional que permita dotarnos a los periodistas de una organización con mayor capacidad legal para velar por la defensa de los intereses de la profesión, adecuarlos en todo momento a los ciudadanos y ordenar el ejercicio de la misma en nuestro ámbito territorial de actuación, además de poder participar en el nacional, por medio de lo que pronto será el Consejo de los Colegios de Periodistas de España.

El Colegio de Periodistas de Andalucía, que nace desde la decidida voluntad de las Asociaciones de la Prensa de toda Andalucía, incluidas, por supuesto, las de Ceuta y Melilla, sin lugar a dudas, mantendrá su mejor conexión, pues ello es posible, coexistiendo, si se desea, con las mismas asociaciones. Ni una labor, ni una historia de más de cien años en tantos casos, pueden olvidarse y, menos aún, desdeñarse, así como sucederá con la misma FAPE.

Es oportuno concretar para general conocimiento que, en tanto que las asociaciones son instituciones de derecho privado, el Colegio es una corporación de derecho público. Así, las asociaciones surgieron en su día de la voluntad manifestada de sus componentes que, libremente y siendo el medio que tenían a su alcance, decidieron organizarse de manera colectiva. Los colegios, en cambio, nacen de una decisión del Poder Legislativo, como es bien evidente, mediante la aprobación con rango de ley de su propia creación y, actúan, puede afirmarse, como una especial delegación de poderes de las Administraciones Publicas.

En síntesis, los periodistas andaluces, desde ayer, tenemos un instrumento más, creemos que puede ser el más importante y decisivo, para defender y dignificar el ejercicio de nuestra profesión, ser interlocutores básicos en temas tan evidentes y duros que sufren los periodistas como la precariedad laboral, los bajos salarios, las deficiencias y carestías en el ejercicio por doquier, el intrusismo, el abuso por determinadas partes, la falta de regulación, el incumplimiento de las leyes, etcétera. Todo ello, por supuesto, sin olvidar el transcendental servicio que prestamos a toda la sociedad en un Estado social y democrático de derecho.

* Presidente de la Federación

Andaluza de Asociaciones de la

Prensa