El accidente nuclear más grave desde Chernobil, como ha sido calificado el ocurrido en la central japonesa de Fukushima, se parece cada vez más al de Chernobil. (El accidente de Chernobil, sucedido en la central nuclear de Chernobil el 26 de abril de 1986, ha sido considerado el accidente nuclear más grave según la Escala Internacional de Accidentes Nucleares y uno de los mayores desastres medioambientales de la historia).

El Gobierno japonés reconoció ayer que una fuga radiactiva puede afectar a la población, la gente ha sido evacuada en 20 kilómetros alrededor de la central y en un perímetro de 30 se prohíbe a los habitantes que abran las puertas o las ventanas y se les exige que permanezcan encerrados en sus casas.

EXPLOSION EN EL REACTOR NUMERO 2

Una explosión producida anteanoche en el reactor número 2 puede haber dañado de forma irreversible la vasija del reactor. Solo cincuenta técnicos de los ochocientos en nómina permanecen en la central porque el resto han sido desalojados por temor a la contaminación. El goteo de sucesos y de informaciones desencadena el temor al desastre nuclear porque existe la percepción de que al accidente no está ni mucho menos terminado.

Sin llegar a los niveles de opacidad que el mundo sufrió en 1986 en el caso de la central ucraniana, da la sensación de que el Gobierno japonés está desbordado por los acontecimientos y que la información les llega también tarde a los responsables políticos.

No tiene ningún sentido que de algunas de las informaciones más alarmistas nos enteremos por la agencia nuclear francesa o que sea Francia la que eleve el índice de peligrosidad del accidente del nivel cuatro inicial al seis, en una escala de siete.

EL MAYOR DESASTRE TRAS LA GUERRA

Japón ha sufrido el mayor desastre desde la segunda guerra mundial, como lo han descrito las autoridades, y debe hacer frente a la vez a la catástrofe provocada primero por el terremoto, después por el tsunami y finalmente por el grave accidente nuclear. Son demasiadas tragedias a la vez y quizá el país nipón ha tardado en solicitar ayuda internacional.

Aunque es cierto que en este caso han coincidido hechos extraordinarios, como un terremoto de mayor intensidad que la que podían resistir las nucleares y el tsunami posterior, el suceso demuestra que a veces lo excepcional ocurre y que esa eventualidad debe estar prevista en instalaciones de riesgo potencial como las nucleares.

Como ya admiten los organismos internacionales, las nucleares tendrán que ser sometidas a requisitos adicionales para una mayor seguridad.