Cuando derribar a Zapatero es más urgente que la estabilización de nuestra economía y la europea, algo va muy mal en España. El jueves nos jugábamos el sostenimiento o el hundimiento de nuestra economía y el inicio o neutralización de una nueva ofensiva contra el euro. Por primera vez desde el 11-M en los ordenadores de los operadores de mercados se abrió una ventana al debate en directo que se desarrollaba en la Carrera de San Jerónimo. Los traiders mantenían un ojo puesto en las oscilaciones de las cotizaciones y otro en el resultado de las votaciones del decreto/tijera. De haberse rechazado, dice el analista, "el Ibex hubiera caído no menos de 7 puntos en pocos minutos y entre 4 o 5 el Euroestox". Por fortuna no fue así. Claro que los medios de comunicación no transmitieron exactamente esa realidad. Ofuscados con Zapatero tanto como el PP, se olvidaron de que lo que se juega no es la la estabilidad de un político sino el presente y el futuro de todos nostros. Si el presidente se ha conducido en los últimos tiempos como un político imprudente, la oposición no está resultando menos dañina. Hay quien piensa que al PP les importa una higa el poder letal de los mercados. Es más, si al cabo recogen una España desvastada les resultará más facil convencer a la ciudadania de quiénes han sido los responsables e iniciar su plan de salvamento mediante políticas "valientes y definitivas" como ya hicieron en los 90 cuando recogieron un país "en la ruina y con una Seguridad Social al borde de la quiebra". Olvidan que aquella situación es irrepetible. Lo que está en juego ahora no es solo España, sino la Europa del euro. Los cascotes que caen sobre nuestro cielo tocan todas las cabezas. Tampoco el PP es autónomo.

* Periodista