La prórroga del Plan 2000E de ayudas a la compra de turismos con una dotación de 100 millones de euros era una medida esperada por el sector, que ha podido trampear la crisis de demanda del año que acaba merced a la subvención. La mejora de alguno de los requisitos para acogerse a la ayuda --500 euros de la Administración central, otros 500 de las autonómicas y 1.000 de los concesionarios-- amplía el abanico de beneficiarios y ha de servir para que los concesionarios cojan aire antes de que se produzca la recuperación. Los usuarios, sometidos a restricciones crediticias e inclinados a la austeridad a la espera de días mejores, se verán favorecidos por una disposición que evita teóricamente el riesgo de una nueva contracción del mercado. El hecho de que, además, el Gobierno adelante que no habrá nuevas prórrogas puede tener un efecto dinamizador los primeros meses del año por el temor de los compradores de llegar tarde para cogerse a la subvención.

El Plan 2000E no es la panacea que todo lo resuelve, pero la experiencia demuestra que en tiempos excepcionales hacen falta medidas igualmente excepcionales para salir del atolladero. No es solo el resultado del programa de ayudas en España el que justifica prorrogarlo, sino el efecto de operaciones similares en otros países europeos. Y mientras en algunos países de la UE se ha iniciado la recuperación, en España las esperanzas de que repunte la economía no tienen fecha fija y, mientras tanto, la intervención del Estado es indispensable.