No sé a qué viene esa pena al ver algunas familias de sudamericanos en Barajas pasando la Nochebuena con los pollos que les acarrea la policía nacional? ¿O es que acaso los habitáculos donde viven en sus países son mejores que la T4?" Todo esto lo escuché en una de esas radios de la extrema derecha popular que tanto abundan en Madrid. Pues eso, ¿por qué preocuparnos? Si acaso, que se ocupe el Gobierno (ya lo hace), que para eso está. Pero que lleve cuidado con no pasarse en los mimos. Y tanto que se empeña: ha escrutado dónde están los casos de necesidad y desamparo y solamente a estas personas ha autorizado a subir en el avión, eso sí, sin derecho a vuelta. Además, ese mismo gobierno ha informado de que facturará hasta el último céntimo del coste de esta operación de evacuación a Díaz Ferrán.

De esta forma se está resolviendo la calaverada del presidente de la CEOE, en su versión de patrón de la aerolínea Air Comet. El denostado Gobierno arreglando la incuria de un empresario que deja tiradas a miles de personas en estas fiestas "porque no tenía dinero con que pagar la gasolina de los aviones". Claro que a este señor dicen apoyarle los empresarios que representa, el PP y no pocos medios de comunicación y periodistas capitalinos. ¿Qué clase de catástrofe debe provocar un patrón para que, acaso, le saquen tarjeta amarilla? En los días en que una encuesta del CIS coloca a los políticos (así en general, al barulllo, todos untados con todos, qué risa) como un problema nacional, alivia observar que un puñado de funcionarios del Ministerio de Fomento haya enmendado los entuertos del mercado sencillamente cumpliendo con su deber, trabajando a deshoras y comiendo los mismos bocadillos de Protección Civil que esas otras criaturas que la incuria de una empresa dejó en la deriva más absoluta.

* Periodista