Como tenemos por costumbre, algunos de los miembros de nuestro grupo el día 24 de octubre pasado estuvimos visitando a nuestro querido Arcángel San Rafael, custodio de Córdoba.Un comentario general, después de la visita, fue el ver cómo desde que se hizo la última restauración de la imagen se han suprimido algunos de los adornos que lucía en la cabeza y que de forma esplendorosa engrandecían al Custodio. No sabemos cual ha podido ser el motivo de haber suprimido los adornos citados, porque se podría pensar que fueron incorporados, como un añadido, en época posterior a su creación y en la restauración realizada se ha querido devolver a la escultura su estado original.

Sin embargo, recabando información, hemos encontrado datos interesantísimos que nos pueden aclarar la cuestión. Se trata de algo que recoge en su libro "San Rafael en Córdoba" el poeta y escritor cordobés Enrique Redel y Aguilar, hombre de reconocido prestigio, miembro de, entre otras instituciones, la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, y erudito en tradiciones cordobesas. Al hablar de la imagen de San Rafael que figura en la iglesia del Juramento, obra del escultor Alonso Gómez de Sandoval, realizada en el año 1733, dice que ya desde el principio la escultura iba provista de una serie de atributos, entre los que destaca (sic) "Son de plata sobredorada la diadema, el ceñidor y un turbante que ostenta con piedras...".

Después de la aclaración que en su libro nos da Enrique Redel, por nuestra parte no tendríamos más que añadir, solo insistir en que al tratarse de una tradición de cerca de tres siglos debería ser reconsiderada la decisión que se ha tomado y devolver a la imagen los atributos que lucía en la cabeza y que echamos de menos muchísimos cordobeses.

Francisco Pérez Pastor

Córdoba