Es digno señalar el gran "debate de la nación" que está dando que hablar el tema de la píldora del día después y del aborto por decisión libre a los 16 años, entre quienes están a favor y entre quienes están en contra. El meollo de la cuestión es el tema del reconocimiento del feto (nasciturus) como ser humano y las alusiones a una falta de educación sexual que ayude a resolver los problemas de píldora y aborto. Cuando se habla o se propone la educación sexual yo me pregunto a qué se refiere, a unas charlas sobre biología o respuestas fisiológicas, acompañadas de información sobre métodos anticonceptivos solo, donde el problema genital es el foco de atención, y no tener en cuenta que la educación sexual es una educación integral de la persona, que se vive como dimensión humana para realizarse como persona,en búsqueda de un placer que no queda solo en lo genital sino en su desarrollo pleno, y para lo que hace falta no unas meras charlas informativas sino un estudio de conceptos, donde los aspectos biológicos, fisiológicos, antropológicos culturales, filosóficos, éticos y religiosos, sean tenidos en cuenta, y que no se podrían desarrollar en un artículo como este, pero sí voy a referirme a dos aspectos que son al proceso de sexuación biológico y al ético-antropológico, que pueden, humildemente, alumbrar los debates planteados. El primero de los grandes conceptos señalados en el mapa general del hecho sexual humano es el de la sexuación, es lo que se conoce como historia sexual que está compuesta por etapas diferentes en cada cual, que coincide con la evolución del mismo ciclo vital del individuo en el marco más amplio de las distintas fases evolutivas de la historia general. Todo individuo parte de un embrión de vida que se desarrolla como un proyecto. Desde lo que constituye el momento cero en la concepción de un ser humano, con la fusión de un espermatozoide con un óvulo, los estudiosos han destacado factores o elementos que contribuyen a la creación del nuevo ser de uno u otro sexo. Es hoy opinión aceptada que los primeros elementos sexuantes dependen de los espermatozoides portadores de ese factor germinal que es el cromosoma XX y XY; luego las gónadas y las hormonas harán que el futuro ser se encamine en la dirección de lo que llamamos masculina o femenina. Otros factores estudiados son los relativos a la sexuación o diferenciación sexual cerebral que tiene lugar hacia el sexto o séptimo mes de la etapa embrionaria y cuyo resultado es fruto de la impregnación de unas u otras hormonas. Luego, tras el nacimiento van influyendo otros factores que van desarrollando y dando lugar a la biografía sexuada de aquel ser humano que estaba en proyecto.

Es la parte ética-antropológica la más compleja y que puede dar lugar a mayores ideologizaciones, como dice Erich From (Etica y psicoanálisis ), "¿queremos un tipo de hombre robot?, cibernético, relativista, virtual o un tipo de hombre humanista?" que considere la dignidad de la persona como valor supremo, que busque un desarrollo sexual integral y no reducida a la genitalidad y cuyas referencias sexuales no sean solo las cantidades de coitos realizados. Una antropología con unas conductas sexuales no reducidas a las fisiológicas sino dentro de un contexto conductual-ético donde la autonomía ética sea fruto de la reflexión y de la responsabilidad para con el otro u otra, donde el otro o la otra es mi otro yo, siendo consciente de las consecuencias de mis actos para con el otro u otra, un mundo de valores en que la persona no es un ordenador que actúa por teclas automáticas, sino que existen unos sentimientos, una capacidad de dar y crear vida no solo biológica, en que la belleza y la estética se manifiesta en mi capacidad de donación, altruismo y amor, en que en el valor de la persona no cabe relativización alguna.

* Diplomado en Educación Sexual