Los de Alcobendas disfrutaron cuando escucharon a Penélope Cruz citar a la localidad en los oscars. También los jarotes, los de Villanueva de Córdoba, se pujaron como bacalao en agua cuando oyeron a Justo Molinero reivindicar sus raíces en la gala de los 12º Premios de la Música. De entrada, Molinero demostró que hay jarotes universales con tan buen catalán como los de Barcelona o los de Iznájar. Que se lo pregunten al president Montilla . Es un bello idioma catalán hecho para comunicarse, no para levantar barreras e incomprensiones.

El caso es que el premio a Justo Molinero tuvo sabor a jamón ibérico. Y ahora podría citar otros muchos jarotes destacados en poesía, en puestos ejecutivos de entidades financieras, en sindicatos como CCOO, en el Cabildo, en la radio andaluza... pero quizás sería injusto ante el resto de diez mil jarotes que, a su manera pero con igual espíritu, se han forjado en los fríos amaneceres de esas dehesas verde azuladas. Tierras duras para tiempos siempre duros. ¿Les parezco exagerado? Intenten cultivar en Los Pedroches, en donde a diez centímetros de la superficie se topa con roca madre. Mantengan ahí a la décima parte de la población de Córdoba durante siglos y luego me cuentan. Eso sí que ha sido una crisis larga.

Ayer me enteré del nacimiento de Alba Romero Vacas , otra jarota nacida para ser universal. Solo puedo regalarle la fórmula de Justo Molinero, el sistema que quizás deberíamos emplear todos para salir de la crisis actual: un 2% de realista pesimismo, un 4% de imaginación (de ese ingenio que da el hambre), un 3% de seguridad de que nadie va a sacarte de donde estás si no te sacas tú mismo, un 90% de trabajo callado y, sobre todo, un imprescindible 1% de fe.