Los artistas no se forran ya con la venta de sus obras. Con la crisis, el top manta y las descargas por internet, los creadores lo tienen duro. No tanto los escultores, que han encontrado su nicho de mercado en la exposición de sus obras en circuitos. Pasó con Ripollés y sus 14 esculturas, que tras permanecer varios meses en el Paseo de Córdoba ahora están en Sevilla, y antes en otras capitales españolas. Y pasará mañana con la obra de Lobo , que viene de Málaga y luego irá a Huelva.