Qué tienen que decir las empresas de inserción ante la crisis económica que padecemos?

Todos estamos de acuerdo en que la crisis está definida por una economía especulativa que se impuso sobre la economía real. Escasa regulación sobre la gestión de fabulosas cantidades de dinero que circulan por el mundo en manos de ejecutivos/magos enormemente listos. El consumismo de bienes y servicios por encima de nuestras posibilidades y, en algún caso, por encima incluso de su valor real.

Todo esto sustentado en unos valores, sin los cuales no se sostiene la ´estructura´, la codicia de especuladores y ciudadanos, que creíamos que seríamos ricos mañana, sin mirar adónde iba nuestro dinero, sin valorar otros parámetros de sostenibilidad ambiental o reparto de la riqueza.

Por tanto las soluciones a medio plazo vendrán de un cambio de ética colectiva, de un enfoque diferente de la economía y la gestión de nuestros recursos, una forma diferente de entender la empresa y nuestro entorno.

¿Cuál es el papel de las empresas de inserción (EI)? Más allá de nuestra apuesta por las personas concretas, que están y estaban excluidas de su ciudadanía, hemos aportado algo importante a la sociedad, ya que afecta al corazón de los temas que la crisis ha hecho aflorar. Ideas, instrumentos de innovación social que sería bueno que la sociedad en su conjunto y los agentes económicos en particular retomaran en el nuevo discurso que se abre en este siglo para afrontar los retos que tenemos como sociedad. Apuntemos algunas. Las EI tienen como objeto social la inserción de personas con especiales dificultades. Por tanto son empresas que ponen a la persona en el centro de su vocación, sin renunciar a los valores clásicos de la empresa, producir bienes y servicios, crear riqueza.

Las EI nos comprometimos desde nuestro nacimiento, y hoy por ley, a reinvertir los beneficios a nuestro objeto social. Por tanto los excedentes no retribuyen al capital, se quedan. Nos dice esto algo frente a la maximización de beneficios para los accionistas a costa de lo que sea.

Las EI están volcadas, como en general el resto de la economía social, en su entorno más inmediato. Tenemos un compromiso con zonas de nuestras ciudades especialmente castigadas con el desempleo y la exclusión. Esto también debería de ser extrapolable al conjunto de la actividad económica. Cada día será más importante que las empresas del ámbito que sean se comprometan con su entorno y devuelvan lo que éste les ha dado, en términos de inversiones en infraestructuras, educación, etc. La empresa debe tener un compromiso con sus vecinos y con el entorno natural, los consumidores y las administraciones deben valorar/castigar ese compromiso.

Hemos aportado el término de cláusulas sociales para los contratos de las Administraciones públicas. Estas tienen el deber y la posibilidad de ponderar en los contratos criterios que no sean solo el precio. Este instrumento puede posibilitar que las empresas se comprometan con otros valores y den respuesta a problemas que la comunidad tiene planteados. Asumiendo criterios de sostenibilidad social y medioambiental nos estamos dando como sociedad otros valores.

Reserva de mercado. Facilitar que empresas de carácter social tengan cuotas de mercado que les hagan tener la posibilidad de cumplir con sus fines, a la vez que mínimas economías de escala. Esto incide en algo que venimos padeciendo, primero que el mercado por sí mismo no lo soluciona todo, segundo que es importante salvaguardar otros bienes y valores, de lo contrario solo las grandes corporaciones tendrán acceso a la gestión de bienes y servicios, quitando capacidad a los ciudadanos y sus administraciones de poder incidir en aspectos colaterales a la actividad económica, como el acceso de distinto colectivos al trabajo, la redistribución de riqueza, el equilibrio territorial.

Las EI tienen como patronos a entidades sin ánimo de lucro. Qué importante es que haya actividad económica dirigida por la sociedad civil sin fin de lucro. Más allá del debate Estado/iniciativa privada, en muchos casos empobrecedor y antiguo, personas y organizaciones con vocación de servicio público que se arriesgan a generar y controlar actividad económica con el fin de resolver problemas sociales a través de políticas activas en colaboración con el resto de los agentes, que no solo pide recursos sino que los crea, que no solo gasta sino ahorra a la comunidad, que no solo reivindica sino que es propositiva, no da peces sino cañas. Si una sociedad en este momento no incluye en el debate nuevas ideas y nos quedamos solo en viejos esquemas, la crisis se ahondará. La salida de la crisis implica innovación, tecnológica y social, y no dejar en la cuneta a nadie. La inmensa mayoría de los seres humanos tenemos la posibilidad y el deber de aportar a la construcción de nuestra sociedad y ésta debe buscar los instrumentos para hacer esto posible.

* Presidente de la Asociación Andaluza de Empresas de Inserción