No seré yo ni lo pretendo, pobre de mí, quien le enmiende la plana a los sesudos analistas económicos y altos responsables de las finanzas mundiales. Pero me da que media España se encuentra atribulada en la duda: ¿por qué las entidades bancarias van a recibir fondos públicos en toda Europa y en Norteamérica? Máxime si tenemos en cuenta que hasta ayer, públicamente, los bancos españoles, al menos, cifraban unas generosas cuentas de resultados con cuantiosos beneficios. ¿O esas cuentas no eran reales? Si hubo mala gestión, cabría preguntarse, ¿quién es el responsable y quién el garante de la misma? Y si nuestro sistema financiero es tan solvente como nos repiten sin cesar, a qué esa inyección ingente de liquidez: 2,5 billones de euros solo en Europa.

La segunda duda se concreta en si dicha medida servirá para generar empleo y dinamizará nuestros sectores productivos. En qué grado y manera dicho dinero llegará a las economías medias y bajas, y no servirá para retribuir nuevos contratos millonarios de altos cargos y beneficiar con más intereses los nuevos depósitos bancarios de los clientes más pudientes. Esto se lo preguntan, entre otros, los miles de nuevos parados, las viudas con 470 euros de pensión mensual, o los dependientes que esperan una ayuda social, por ejemplo.

La tercera duda, cuando están cerrando grandes empresas textiles y de manufacturas, o hay una grave crisis en la automoción y en la construcción, ¿por qué se aplican varas de medir distintas, de tal manera que la competencia del mercado finiquita unas empresas sin más tabla de salvación, y la banca recibe el respaldo de los gobiernos europeos y norteamericano? Las muletas del Estado mantienen en pie la banca privada.

La cuarta duda es que si en el primer mundo con nuestro enorme potencial y modernas leyes de mercado no hay crédito para invertir o consumir, si no hay garantías suficientes para responder... ¿qué crédito tienen países pobres y economías de mal vivir como las de Mali o Sierra Leona o Sudán, y dónde están las multimillonarias líneas de ayudas para solventar esas crisis ?

Según dicen los entendidos era peor la deriva que la intervención. Y parece evidente que esa ingerencia estatal ha puesto en entredicho un modelo neoliberal que caminaba desbocado hacia el precipicio; y que ya hay que reescribir los manuales de economía política y financiera. Ya ven, poder y dinero, en redes de fraternal ayuda mutua. Y como siempre, a río revuelto ganancia de pescadores. Además de en el monopoli, la banca siempre gana. Me lo expliquen.

* Abogado