Desde que, cuando empecé a tener uso de razón, me preguntaba por la genealogía de quien era el personaje más significativo de la Historia, al menos en aquellos años cincuenta del franquismo, Jesucristo , movido tal vez por su dualidad paterna y la maternidad virginal de su madre, siempre me ha interesado indagar en el pasado de los grandes personajes de la ciencia, la cultura o la política, descubriendo en muchas ocasiones lo sorpresiva que es la especie humana a la hora de sufrir profundas metamorfosis generacionales capaces de transformar lo blanco en negro o viceversa por circunstancias que encierran todo un tratado antropológico.

Les traigo esta introducción porque, en estos días, una de las muchas familias españolas que a lo largo de los años han vivido esta metamorfosis ha decidido realizar un ejercicio de regresión al pasado, buscando sus raíces, reuniendo a cuatro generaciones en el abanico de años que van desde los 88 a nada más que un mes de vida, conformada por ciento cincuenta miembros.

Una saga familiar que se iniciase allá por 1919 cuando Juan Muñoz Gaitán , un modesto comerciante de Villa del Río, y Ana Benítez , hija del secretario judicial de Montoro, decidiesen unir sus vidas para generar seis hijos, a los que años después se uniría una hija más, por el segundo matrimonio, tras enviudar, de Juan con Genoveva Cañete .

A partir de ahí se puso en marcha esa profunda metamorfosis que suele marcar la herencia genética en unos casos, caprichosa a la hora de repartir su carga, o las circunstancias sociales o ambientales en otros, de forma que aquel modesto pero a la vez inquieto comerciante pasase a convertirse en un destacado hombre de negocios en el sector textil, abriendo el camino, hasta el momento, a un amplio abanico de mujeres y hombres con al menos un nexo común, sus orígenes en Córdoba, y una común inquietud, saberse troncos de una misma sangre que si no imprime carácter, que de seguro también, sí que al menos nos permite mantener unos vínculos afectivos aun a pesar de los miles de kilómetros que en algunos casos nos separan.

A Juan, Ana y Genoveva les sucedieron Maruja, Pepe, Juan, Ani, Yeyi, Rafael y M Elisa y a partir de ahí se haría interminable recoger la lista de nietos, bisnietos y tataranietos de este tan extenso como variado árbol genealógico.

De aquella primitiva casa familiar en la Plaza de Ramón y Cajal de Córdoba, hoy desaparecida, hemos pasado a casi cincuenta hogares distintos con problemáticas e inquietudes muy diferentes a las de antaño, desde los que ya se iniciaron hace tiempo o se ponen en marcha ahora nuevos proyectos personales o familiares que harán más diversa aún aquella andadura que comenzó hace casi un siglo.

Resulta cuando menos curioso revisar aquellas fotos sepia de entonces para compararlas con las digitales de hoy y observar no solo los cambios en la moda, a veces imperceptibles por la retroalimentación de ésta, sino en el propio halo que las envuelve, tan distinto en una España desarrollada como la que vivimos, frente a aquella otra que se preparaba o acababa de salir de una confrontación fratricida.

Interesante es también detenerse en el devenir de cada uno de los ciento cincuenta miembros de la familia, por caminos tan dispares como singulares en algunos de los casos.

Puede que la sanidad, entre la medicina y la enfermería, predomine profesionalmente en la familia, pero en el seno de la misma los hay que dirigieron sus pasos hacía la formación religiosa como es el caso del obispo de Bangassou y reciente cordobés del año, Juan J. Aguirre Muñoz , la política, como la actual alcaldesa de Marbella, Angeles Muñoz , o el senador del PP Jesús Aguirre , o la magistratura, la economía, la arquitectura, las relaciones internacionales o la agricultura, por citar algunos destinos.

Ejemplos que vienen a representar esos cruces de sangres que a lo largo de estos noventa años se han producido, marcados, afortunadamente, por la calidad humana de aquellos que aportaron variedad en esa estructura genealógica.

Desde la más veterana de este evento, Maruja, hoy más querida aún por todos si cabe por los problemas físicos que padece, hasta el benjamín, Bosco , todos, venidos de EEUU, Canadá, República Centroafricana, Italia, Francia, Suecia o distintas regiones españolas, pretendemos que nuestra reunión no represente simplemente un acto chauvinista de autoafirmación familiar, sino de compromiso con una estructura, la de la familia, capaz, desde la diversidad y la autonomía personal, de aportar al proyecto de ciudad, nación o universo, valores que lo hagan más justo y solidario.

* Ex senador del PP