Tengo previsto asistir el próximo miércoles, día 22, al Gran Teatro, para escuchar el concierto homenaje a la memoria de Gonzalo Fernández de Córdoba, "El Gran Capitán" (1453-1515). El acto se revestirá de especial garantía puesto que la intervención musical estará a cargo de la Banda del Mando Regional Sur (antiguo Soria 9).

Esta inminente actuación musical me aviva un lejano recuerdo propio, en relación con este glorioso soldado, al que se están dedicando en estas fechas tantos actos conmemorativos. Fue el siguiente:

Creo haber hecho públicas y notorias en múltiples ocasiones mi amistad y admiración por el popular músico Ramón Medina, insigne cantor de Córdoba en todos sus aspectos: calles, patios, plazas, fuentes, romerías, costumbres populares, etcétera.

Allá por los años 1944 al 47 yo frecuentaba su casa casi con carácter diario. ¿Motivos? Mi colaboración con el hijo mayor del maestro, Ramón Medina Hidalgo, también excelente compositor como lo era el padre, si bien con distintos conceptos de la creación musical. Precisamente en 1945, estrenamos ambos en el Gran Teatro una zarzuela de carácter infantil, llamada Aventura del Príncipe Jazmín . Yo fui el autor del libro y Ramón Medina (hijo) de la partitura que, por cierto, es brillantísima.

A los pocos días de aquellas primicias teatrales fui al domicilio de mi admirado colaborador, pero él no estaba. Me recibió el padre. Quienes lo llegaron a conocer podrían certificar la bondad de su trato y su generosa amabilidad.

--¿Qué te trae por aquí, Miguelito? (únicamente dos personas me han dado el diminutivo: Baldomero Moreno y Ramón Medina).

--Pues, mire usted, don Ramón: que vengo buscando a su hijo para darle la letra de una canción. Está dedicada al Gran Capitán.

--Si quieres, puedes dejármela a mí, y yo se la doy.

--Claro que sí: tómela usted.

Varios días más tarde volví a la casa del maestro. Tenía en la mano su guitarra.

--Escucha, Miguelito. He hablado con Ramón de la letra que le trajiste y le he dicho que la he leído, que me ha gustado, y que me agradaría ponerle yo la música. Dice que, por su parte, no tiene inconveniente. ¿Lo hay por la tuya?.

--En absoluto --repuse-- para mí será un honor.

--Pues entonces, escucha.

Y seguidamente, con aquella su melodiosa voz inconfundible, y acompañándose con su guitarra, me interpretó la canción, absolutamente terminada, dejándome absorto y complacido. No tengo a mano la letra, pero recuerdo perfectamente su comienzo:

"Gonzalo Fernández de Córdoba ha sido /nombrado entre todos el Gran Capitán. Gallardo en talante, de porte aguerrido/ gentil apostura de galazán...".

No pugno por publicar el resto, porque en realidad, toda la canción no es más que una fantasía amorosa, plenamente desligada del personaje histórico. Que, naturalmente, es al que dedico mis llamados añadidos, prometidos en crónica anterior para cerrar definitivamente el tema del libro y catálogo titulado El Gran Capitán. De Córdoba a Italia al servicio del Rey .

Súmese a los datos ya facilitados, La incorporación de Nápoles a la Monarquía: entre colaboración y conflicto , de José María García Marín y Manuel Torres Aguilar; El Gran Capitán y Montilla , de Enrique Garramiola Priego y Miguel Aguilar Portero; La bibliografía en torno a Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán , de José Antonio Cerezo Aranda; y Una institución asistencial en la época del Gran Capitán: el Hospital de la Caridad de Córdoba , de Juan Aranda Doncel. Y finalizo con otros importantísimos créditos. Paneles y mañas: comandante José Rivas Moriana; heráldica: coronel Manuel Navas Castro; restauración: Patrimonio Nacional: Ana I. García Martín, Elena Hernández de la Obra, y Concepción y María Vacas Muñoz.Pongo el cierre con mi reiterado elogio a Imprenta San Pablo, S.L. cuyo soberbio despliegue técnico cubre el libro de calidad y belleza.