La vergüenza es una palabra que no aparece en el diccionario de Arturo Valls (Valencia, 1975), quien lo mismo se viste de fallera para hacer las pruebas de Ninja warrior, que se presenta en pijama en El hormiguero o se contonea en una jaula haciendo de Shakira en Tu cara me suena. «Mi vocación es entretener al personal», se justifica el presentador, pluriempleado en Antena 3. Además de estar al frente del ya veterano ¡Ahora caigo! (de lunes a viernes, 18.45 horas), acaba de estrenar la quinta temporada de Me resbala (lunes, 22.40 horas) y prepara un nuevo programa para el prime time, Mask singer: adivina quién canta. Mientras, compagina los rodajes con su faceta como productor de cine y aprovecha el poco tiempo libre que le queda para hacer deporte. Esta entrevista la hizo subido a una bici entre rodaje y rodaje.

-Esta es la primera entrevista que hago por teléfono con alguien que va montado en una bici...

-(Ríe). Es que aprovecho los ratitos libres que tengo para hacer un poco de deporte, que viene muy bien.

-No me extraña que le quede poco tiempo. Sigue con ‘¡Ahora caigo!’ y ahora ha vuelto al ‘prime time’ con ‘Me resbala’.

-Hay pocos formatos como este que consigan juntar a la familia en la era de las tablets, en la que mientras uno está viendo su serie favorita en la plataforma de turno el otro está siguiendo un vídeo en Youtube. Y Me resbala o Tu cara me suena hacen que toda la familia pueda compartir ese momento de entretenimiento delante del televisor.

-El programa de ‘Me resbala’ sigue apostando por un humor muy blanco.

-Conecta con algo tan primario como el humor físico, la caída, la tarta en la cara. Es volver a ese humor más universal...

-Han estrenado tres nuevas pruebas, ‘La hamburguesa prometida’, ‘Vibra la gente’ y ‘Bocabularios’, pero no renuncian a sus clásicos, como el ‘Teatro dependiente’.

-Las nuevas le dan frescura al programa, pero los clásicos nunca fallan. La silla de los calambrazos es algo que ya habíamos usado, pero cuando ves al Monaguillo sentado ahí te das cuenta de que sigue funcionando.

-Además, ha fichado como presentador de la versión española de ‘Masked singer’.

-Desde la primera imagen que la vi levanté la mano para presentarlo porque tiene un componente muy kitsch, muy friki, con los disfraces y la gente cantando debajo. Y luego tiene otra cosa que es el misterio. En EEUU la gente está enganchadísima porque tiene un componente casi de thriller por saber quién está debajo, te van dando pistas, te picas, especulas... Y tiene algo que a mí siempre me ha atraído para aceptar propuestas, que es la originalidad.

-Lleva en ‘¡Ahora caigo!’ desde el 2011. ¿Le queda cuerda para rato?

-Creo que están buscando la manera de encajar los concursos en las tardes [junto a Pasapalabra], pero no tengo mucha información. Con la caída de El secreto de Puente Viejo puede que esté un poco la solución, pero que conste que solo estoy haciendo hipótesis... La única certeza que tengo es que se está trabajando para encajar el nuevo formato en las tardes de la casa.

-Ha producido dos películas, la comedia negra ‘Los del túnel’ y ‘Tiempo después’, con el toque surrealista de José Luis Cuerda. ¿Qué ha aprendido en esta nueva faceta?

-¿Que no hay que arriesgar dinero? (Ríe) La dificultad que existe para levantar una película también tiene una parte romántica al ver el proyecto en el papel tras convencer en diferentes despachos a la gente para que apueste por él. Aunque después de ese periplo que pasa uno durante dos o tres años, se te quede cara de tonto cuando luego lees un tuit que dice: «Pues a mí me ha parecido una mierda».

-¿Cómo será su tercer proyecto como productor, la película de ‘Camera café’, en la que lleva a la gran pantalla la serie que protagonizó en Tele 5?

-Estamos terminando de pulir la última versión del guion y buscando financiación. La idea es que la rodemos en otoño. Recuperamos a todo el elenco 10 años después, y vamos a ver dónde está cada uno de los personajes tras pasar por un ERE.

-¿Le ha resultado difícil, como actor, hacer cine al ser una cara tan ligada a la televisión?

—Sí, claro. De hecho, la idea de producir surge de ahí, de intentar salvar los prejuicios de muchos directores de cásting a los que todavía les resulta difícil apostar por alguien que viene de la tele, por alguien que hace entretenimiento. Y, sobre todo, con películas como las que he hecho como productor. Porque para otras con un perfil más taquillero te pueden llamar por tu condición de personaje popular o ligado a la comedia, pero películas como Los del túnel o Tiempo después, o las generas tú o difícilmente te van a llegar. El hecho de empezar a producir fue un poco por eso: Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña.

-En la tele, nos ha demostrado que no conoce la vergüenza.

-El poco miedo al ridículo es algo que va con la personalidad de cada uno. Mi hijo también me dice que no tengo vergüenza.

-¿Se puede hacer humor de cualquier cosa?

-El humor y la broma lo que tienen que ser es buenos. El problema es el interlocutor. Al final, el que hace el chiste nunca pretende ofender. En general, hay que relajarse con el asunto. Aparte, es que somos especialistas y, al minuto uno, estamos haciendo bromas de todo, porque la vida es drama y también comedia. Cuántas veces en un funeral ha habido tristeza y lágrimas hasta que, de repente, alguien ha hecho una broma y otro ha empezado a reírse...

-A usted, ¿qué le hace perder la sonrisa?

-La política espectáculo y los medios de comunicación que convierten las noticias en espectáculo porque, en general, se está perdiendo la ética. Lo que me hace perder la sonrisa es la falta de políticos y periodistas como los de antes.