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Cinco pueblos de Córdoba que multiplican su belleza en otoño y que deberías visitar este fin de semana sí o sí

Córdoba se revela como uno de los mejores destinos para esta época del año

Una cueva llena de huesos, el oculto lugar de un pueblo de Córdoba

PI ESTUDIO

Una vez que las temperaturas han bajado y que salir a dar un paseo a plena luz del día ya no parece un disparate, las provincias del interior de España vuelven a ganar protagonismo.

Es en esta época, cuando el calor ya ha dejado de ser una barrera es cuando Córdoba se revela como uno de los destinos más sugerentes del otoño. La provincia entera, con sus sierras, embalses, pueblos blancos y tradiciones intactas, se convierte en una postal viva que invita a recorrerla sin prisa.

El clima templado, los cielos despejados y la intensidad de los colores que tiñen sus paisajes hacen que noviembre y diciembre sean meses perfectos para descubrir su patrimonio y su gastronomía.

No es casualidad que varios de sus municipios estén nominados a Pueblos Mágicos de Andalucía, un reconocimiento que pone en valor el encanto natural, histórico y cultural de cada uno de ellos. Entre ellos, destacan cinco destinos ideales para una escapada corta que en otoño multiplican su belleza: Zuheros, Iznájar, Priego de Córdoba, Rute y Cabra.

Zuheros, el balcón natural de la Subbética

Ubicado al sur de la provincia, dentro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, Zuheros es uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Sus casas encaladas se encaraman sobre un desfiladero rocoso y desde su castillo se abren vistas espectaculares del cañón del río Bailón.

En otoño la ruta del cañón y la visita a la Cueva de los Murciélagos se convierten en dos imprescindibles y las temperaturas suaves y el verde que todavía resiste en los montes hacen de este enclave un punto perfecto para el senderismo o simplemente para perderse por sus calles silenciosas.

Impresionantes Las Chorreras de Zuheros

Iznájar, el pueblo entre las aguas

Iznájar se levanta sobre una colina frente a uno de los embalses más grandes de Andalucía, un espejo de agua turquesa que en otoño regala atardeceres casi irreales.

Su castillo medieval, la playa de Valdearenas y el patio de las Comedias, cubierto de macetas, resumen bien el espíritu de este municipio.

El frescor del aire y la calma del entorno invitan a pasear sin prisa por sus miradores y plazas y no es raro que muchos lo consideren el pueblo más bonito de Córdoba: su mezcla de paisaje, patrimonio y luz otoñal lo hacen difícil de superar.

Priego de Córdoba, la joya barroca

Más conocido por su monumentalidad que por su tamaño, Priego de Córdoba reúne algunos de los rincones más elegantes de la provincia. El barrio de la Villa, con sus calles estrechas y patios repletos de flores, y la Fuente del Rey, con sus cascadas y esculturas, concentran buena parte de su encanto.

En los meses de frío cuando los grupos de turistas se reducen, se puede apreciar con calma la grandeza de sus iglesias barrocas y del Castillo que corona la ciudad. Además el otoño es el momento ideal para probar su aceite de oliva virgen extra, uno de los más premiados de España.

Imagen de la Fuente del Rey de Priego.

Imagen de la Fuente del Rey de Priego. / R.C.C.

Rute, el pueblo del anís y la Navidad

Enclavado entre montes y olivares, Rute es conocido por su destilería centenaria y por su Museo del Anís, donde se puede conocer de primera mano una de las tradiciones más arraigadas de Andalucía.

A medida que se acerca diciembre, el pueblo se llena de visitantes que llegan atraídos por su famosa “Villa de la Navidad”, una exposición gastronómica donde destacan los belenes de chocolate y los dulces típicos elaborados por los maestros pasteleros locales.

Imagen de la Torre del Canuto de Rute.

Imagen de la Torre del Canuto de Rute. / CÓRDOBA

Cabra, entre la historia y la naturaleza

En el corazón geográfico de Andalucía, Cabra combina patrimonio y paisaje de una forma única.

Situado también a los pies de las Sierras Subbéticas, es un punto de partida ideal para rutas de senderismo y para conocer enclaves naturales como la Fuente del Río. Su casco antiguo, lleno de iglesias, plazas y restos de murallas, conserva el aire de una ciudad con siglos de historia.

En los últimos años ha sido incluido entre los Pueblos Mágicos de España, un reconocimiento que premia tanto su valor histórico como su apuesta por el turismo sostenible.

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