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Judías, atún y huevo: el plato típico de Andalucía que parece una receta proteica

En ocasiones no tenemos que buscar mucho más lejos de nuestro recetario familiar de toda la vida para encontrar platos ricos en proteína

Judias huevo y atún receta tipica andalucía

Judias huevo y atún receta tipica andalucía

Con las redes sociales convertidas en un gran escaparate de estilos de vida, también han servido para difundir costumbres más saludables.

Entre los contenidos que más han calado en los últimos años está el que recuerda la importancia de los macronutrientes, esos tres pilares de la alimentación (proteínas, carbohidratos y grasas) que antes apenas se mencionaban fuera de las consultas médicas y hoy forman parte del vocabulario cotidiano de cualquiera que se interese por cuidarse un poco.

Dentro de ellos, la proteína se ha ganado una fama que a veces roza lo absurdo. No hay lineal de supermercado sin batidos, barritas o yogures con grandes etiquetas que gritan “alto contenido proteico”, como si no se hubiera comido bien antes de que existieran.

Pero su función sigue siendo la misma: mantener la masa muscular, reparar tejidos y, en el caso de las personas mayores, ayudar a frenar la pérdida de fuerza que llega con los años.

Receta andaluza rica en proteínas

En el caso de las mujeres, esa necesidad se vuelve todavía más importante a partir de la menopausia, cuando los cambios hormonales hacen que conservar el tono muscular y trabajar la fuerza no sea un capricho, sino una cuestión de salud. Pero más allá de los productos enriquecidos y las modas del gimnasio, la clave está en volver a lo sencillo, a la cocina de toda la vida.

Un ejemplo perfecto es el de las judías verdes con atún y huevo, una receta tan humilde como equilibrada, típica del sur de España y especialmente de Andalucía. No necesita ingredientes raros ni suplementos: basta con verdura fresca, un huevo cocido y una buena lata de atún o bonito para tener un plato lleno de proteínas, fibra y sabor.

Su preparación es tan directa como su resultado: se cuecen las judías con un poco de sal y el huevo durante unos minutos, mientras en una sartén se hace un sofrito de ajo, cebolla y tomate con un toque de pimentón y vino blanco. Luego se mezcla todo con el atún escurrido y el huevo cortado. En menos de veinte minutos, el plato está listo.

El resultado es ligero, completo y perfecto tanto para una comida casera como para llevar en tupper al trabajo. Una muestra más de que no hace falta complicarse ni gastar dinero en productos “fitness” para cuidar lo que de verdad importa. s

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