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Al margen

‘Turno de guardia’

Una escena de 'Turno de guardia'.

Una escena de 'Turno de guardia'. / Filmaffinity

Manuel Ángel Jiménez

Manuel Ángel Jiménez

Si ha pasado alguna noche hospitalaria como paciente, no creo que haya podido ponerse en la piel de las personas que cuidan de su salud, porque habrá estado tan preocupado con la enfermedad o la inminente entrada en quirófano que su mente, difícilmente, habrá salido de sí misma. Gracias a esta recomendable cinta, escrita y dirigida por la cineasta helvética Petra Biondina Volpe, se consigue asistir a una estresante y demoledora jornada laboral en la que una enfermera se las ve y se las desea para llevar a cabo su trabajo, dejando aparcados problemas personales, responsabilizándose de cada uno de los enfermos -pertenecientes tanto a la sanidad pública como privada- con dolencias de todo tipo, mientras se ocupa de satisfacer las necesidades planteadas por cada uno, sin tiempo para pensar en algo más. La falta de medios y, sobre todo, de personal -tan solo ella y otra compañera pasan la noche encargadas de la totalidad del centro hospitalario, acompañadas de una inexperta auxiliar-, además de las exigencias de algún paciente demasiado controlador e impertinente, alguna angustiosa situación pendiente de resultados a la que no ayuda la prisa de la doctora que prefiere marcharse a casa sin atender al desesperado enfermo, conseguirán poner al límite a esta perfeccionista trabajadora de la sanidad, provocando algún error con el correspondiente peligro para una vida y, como consecuencia, cargando con ello, afectando a su aparente fortaleza mental.

La película está filmada sin dejar de acompañar, durante los 92 minutos, a la protagonista, encarnada en la excelente actriz alemana Leonie Benesch -quien ya nos deslumbró con su actuación en Sala de profesores (2023), donde también se enfrentaba a un papel en que una joven profesora recorría el camino desde la ilusionante dedicación a su profesión hasta el desencanto y desmoronamiento mental por culpa de un problema laboral- y, gracias al uso del plano secuencia, consigue atrapar al espectador y ponerlo en el lugar de esta activa mujer que en todo momento sabe lo que ha de hacer, a pesar de cada uno de los obstáculos que encontrará en su turno de guardia nocturno.

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